La frontera de las mil páginas

 

“Vale, me gusta escribir y tengo algunos textos, pero, ¿soy de verdad escritor?” Si os apasiona la creación literaria, quizá os hayáis hecho esta pregunta varias veces. ¿Cuál es la respuesta?

Desde luego, los autores profesionales que se dedican a la literatura como actividad principal y que han comercializado sus obras a través de editoriales son escritores. Pero si lo que buscamos es una definición de escritor, esta idea resulta muy restrictiva, ya que deja fuera a infinidad de autores que no viven de las letras. Por otro lado, no todo aquel que escribe debería ser considerado escritor, si por ejemplo sólo han compuesto unos pocos textos como actividad esporádica.

La cuestión no es sencilla. Ni siquiera el hecho de haber publicado es suficiente para considerar a alguien como un verdadero escritor, ya que la autopublicación abre las puertas a cualquier obra sin ningún tipo de filtro. Aparte, y a pesar de la tremenda oferta disponible de cursos de creación literaria, no existe un título oficial de escritor como sí los hay para ingenieros, abogados, periodistas o médicos.

A falta de una definición estricta, en la práctica encontramos muy diversos criterios que aplicar para considerar o no escritor a una persona, aunque no viva realmente de la literatura, como pueden ser los premios literarios obtenidos, las obras publicadas, las ventas o la pertenencia a asociaciones o grupos de escritura, entre otros.

Hoy quiero llamar la atención sobre una de las maneras de enfocar el oficio de escritor que más me ha gustado, y es la que expone la magnífica autora Laura Gallego en su web, en la sección de preguntas frecuentes, como respuesta a la cuestión de “¿qué hay que hacer para ser escritor?” Laura responde “escribir mucho”. Por supuesto, desarrolla más la respuesta, en lo que para mí es la explicación más sincera sobre el asunto que he encontrado. Laura destaca también el carácter de proceso de aprendizaje de la escritura: casi con toda seguridad nuestra primera novela no será buena, pero la décima probablemente sí lo sea gracias a todo lo que hayamos aprendido por el camino.

A partir de la visión de Laura, y con la intención de concretarlo un poco más, lanzo mi propuesta de la frontera de las mil páginas como el umbral a partir del cual una persona puede considerarse escritor. Mil páginas es una cantidad respetable como para haber aprendido a manejar con soltura la redacción y la generación de tramas, intrigas, personajes y desenlaces. Y, sobre todo, mil es un número redondo. Por supuesto, afirmar que un escritor es aquel que ha creado como mínimo mil páginas de literatura es arriesgado y habrá otras mil posibles objeciones que la cuestionen. Pero nuestro objetivo no es sentar cátedra, ni mucho menos, es simplemente dar una definición útil y sencilla para este blog. Así que en Diludia, consideraremos escritor a todo aquel que haya superado la frontera de las mil páginas.

¿Y tú? ¿Eres entonces un escritor para Diludia?

 

Imagen: "Blank page intentionally end of book" obtenida en Wikimedia Commons, de Brian0918

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