Writing-of

En el mundo del cine son habituales los making-of, documentales que muestran lo que ocurre tras las cámaras y describen cómo se hizo una determinada película. El concepto aplica también a las series de televisión. Sin embargo, no es algo que se use en absoluto para literatura. ¿Por qué no iba a tener una novela su propio documental acerca de cómo se hizo? Propongo en este post acuñar y popularizar el concepto de writing-of para novelas, análogo al making-of de las películas.

En 2001 publiqué mi primera obra con la asociación literaria Verbo Azul, en la colección llamada "Cuadernillos de Alcorcón". Se trataba de un relato corto, "Linda Pituitaria", que contenía, además del cuento en sí mismo, una sección adicional que llamé "desnudando a Linda". En esta sección expliqué, con todo detalle, el proceso de creación del cuento. Aquel cuadernillo me valió un premio a la creatividad y, sobre todo, la satisfacción de haber publicado algo original, de haber creado de manera absolutamente consciente una obra que incluía un relato y su correspondiente cómo se hizo.

"Desnudando a Linda" era un texto incluso más largo que el propio cuento de "Linda Pituitaria": alrededor de mil cuatrocientas palabras de documental frente a unas mil de cuento principal. Pero no me importó en absoluto este desequilibrio porque estaba convencido de que el anexo innovador era verdaderamente interesante para el lector. La sección "Desnudando a Linda" comenzaba así:

Después de leer un texto, a veces uno se pregunta cuál ha sido el proceso creativo que ha seguido el autor hasta alcanzar el resultado final. 

Cuando terminé el cuento de Linda Pituitaria, me encontré con que había empleado más hojas premeditando la historia, los personajes y los recursos expresivos que escribiendo el texto definitivo.

Me parece una buena idea destapar la caja de herramientas literaria, explicar cómo fue el desarrollo de este escrito desde la idea original hasta el punto y final. Aunque cada persona que se lanza sobre un papel en blanco cuenta con su propia y particular artillería literaria, creo que puede ser especialmente interesante explorar el desarrollo de un texto ajeno. Vamos a ver las tripas de este cuento, os invito a desnudar a Linda...

En aquel cuadernillo publicado en 2001, resultaba conveniente explicar al principio de la sección qué se iba a encontrar el lector. Es probable que de aquí a un tiempo esta aclaración sea innecesaria, que baste con titularla “Writing-of” o “Cómo se hizo” porque sea un concepto maduro y habitual en literatura.

El writing-of en sí mismo podría ser un género de interés. En “Linda Pituitaria” decidí redactarlo en primera persona, dirigirme al lector sin intermediarios. Pero no tiene por qué ser esta la única fórmula válida. Pienso en novelas que hayan sido escritas por dos o más personas, o en un writing-of que, además de la labor del escritor, comente el trabajo de agentes literarios, correctores, editores e incluso libreros y primeros lectores. En estos casos podría ser más apropiado optar por un writing-of en tercera persona y con secciones diferenciadas.

Un buen writing-of probablemente requiera ser elaborado en paralelo a la novela, en lugar de ser tratado como un anexo que puede producirse rápidamente a posteriori. Un tipo sin duda interesante de writing-of sería en formato bitácora o diario de escritura, donde el autor explique sus avances, creaciones, replanteamientos, etc. a diario o de forma periódica.

Como lector, me encantaría que todos los libros que comprara incluyeran esta sección. A través de entrevistas o reportajes he sabido que a Stephen King hace sus novelas a altas horas de la noche y con música estruendosa, que José Luís Sampedro se levantaba tremendamente temprano para escribir, o que Philip Pullman acostumbra a dar largos paseos y escribe de manera oral utilizando una grabadora mientras camina para más tarde transcribir y pulir el texto. Son sólo unos ejemplos, pero me encantaría que fueran los propios autores los que explicaran su experiencia en un anexo a la novela y que no fuera imprescindible recurrir a entrevistas o artículos perdidos. Entiendo que no a todos les guste esta propuesta porque desvelar los trucos de cada autor puede restar magia al oficio de escritor. Sin embargo, yo me empeño en desmitificar el oficio de escritor, estoy convencido de que en una novela hay mucho más de trabajo que de inspiración, y por eso indagar en el proceso creativo ajeno me parece tan fascinante. Además, ¿no sería maravilloso que los grandes autores clásicos nos hubieran legado un writing-of de sus obras?

Empecemos desde ya mismo. Si estás escribiendo un libro, ¿por qué no le añades un writing-of? Y si conoces alguna obra que ya incorpore este método, aunque sea de forma rudimentaria como mi "Linda Pituitaria", ¡cuéntanoslo!

Imágenes: elaboración propia. Portada de mis obras en la colección "Cuadernillos de Alcorcón", con "Linda Pituitaria"  en primer plano, y el mismo cuadernillo abierto por su centro exacto, al inicio de la sección "Desnudando a Linda"

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