Dualidades alternativas

El bien y el mal son el motor de los cuentos de hadas, de la inmensa mayoría de los libros infantiles de todo tipo, e incluso de gran parte de la literatura en general. La fantasía épica ha explotado tradicionalmente la lucha entre el bien y el mal para generar el conflicto que mueva la trama de miles de novelas. Pero, aparte de la dualidad bien-mal, ¿qué otras dualidades podemos plantear como base de nuestras historias?

De nuevo recurro a “La historia interminable” de Michael Ende. Cuando lo leí de pequeño me impresionó mucho el personaje de la Emperatriz Infantil. Tenía un magnetismo irresistible con esa mezcla tan acertada de poder e ingenuidad, y uno leía con especial detenimiento sus diálogos porque estaba hablando nada menos que la mejor conocedora del mundo de Fantasía. Pero lo más perturbador de la Emperatriz Infantil era que quería y era querida por todas las criaturas de Fantasía sin excepción, las buenas y las malas. Esta característica, por un lado, contribuía a enmarcarla como un personaje aún más fascinante y, por otro, rompía (de una manera muy atractiva) los esquemas de los lectores. Al menos a mí me los rompió. ¿Cómo podía ser que la Emperatriz Infantil no tuviera un posicionamiento claramente bueno? ¿Cómo podía ser que a sus ojos todas las criaturas de Fantasía fueran igual de importantes? Esta ruptura de la dualidad bien-mal a la que estaba tan acostumbrado me impresionó.

Efectivamente, Ende y la Emperatriz Infantil acertaban de lleno en algo muy importante: para la fantasía y la ficción, los personajes malvados son tan importantes como los buenos. Desde su punto de vista, tiene todo el sentido quererlos por igual.

Una vez aprendido que la dualidad bien-mal no es el único motor posible de los conflictos en las novelas y cuentos, cabe plantearse otras dualidades alternativas que nos permitan generar obras literarias más originales. En 2013 escribí “La cara oculta”, un relato en el que utilizaba esta técnica. Hablaba de lo que llamé mitosios y fusios. Concebí estos dos pueblos en un mundo imaginario formado por dos continentes, Fusia y Mitosia. Copio literalmente el fragmento del cuento que presenta estos dos pueblos:

Los mitosios del norte creían en la colaboración de muchos para superar cualquier reto, y tenían la capacidad de dividirse en dos sucesivas veces y aumentar así su número, como las células, para vencer las adversidades.
Los fusios del sur creían en la unión, la fuerza y la voluntad para resolver cualquier problema, y tenían la capacidad de fusionarse, como gotas de mercurio que se tocan, en un individuo más fuerte y más sabio, capaz de afrontar el reto más complejo.
Mitosios y fusios se respetaban profundamente, aunque eran intensos rivales y afirmaban ser más sabios y diestros que sus vecinos. Eran pueblos orgullosos que nunca entablaban relaciones entre sí. Por eso nadie supo explicar la aparición de Luna.

El cuento por supuesto continúa, pero esa es otra historia que debe ser contada en otra ocasión. Lo que nos interesa en este artículo es que ni los mitosios y los fusios son intrínsecamente malos, ni tampoco necesariamente buenos. Basé la dualidad en sus naturalezas diferentes, la de dividirse para crear equipo frente a la de unirse para acumular potencia. Este dilema además es real, por ejemplo en ingeniería algunas soluciones se basan en utilizar muchos elementos pequeños distribuidos, mientras que otras utilizan un elemento centralizado. Disculpad por favor el momento friqui Tongue Out

Aquel relato sobre mitosios y fusios me sirvió de entrenamiento para el proyecto literario en el que trabajo ahora. Le estoy aún dando forma, pero tengo ya muy claro la dualidad alternativa que va a mover la novela: lo variado frente a lo monótono. Llevo más de un año perfilando los personajes, las escenas, la trama, etcétera. Os aseguro que los primeros meses estuvieron llenos de anotaciones dispersas y sin foco, hasta que concebí esta dualidad (que veo con muchísimas posibilidades) y de repente todo cobró sentido. Desde entonces trabajo desde una base mucho más estable.

¿Qué dualidades alternativas a la de bien-mal conocéis? Me encantaría hacer aquí un listado de obras literarias, series o películas que hayan conseguido planteamientos originales gracias a dualidades alternativas, así que aprovechad los comentarios para indicar las que conozcáis. ¿Habéis creado algún universo de ficción basado en alguna dualidad verdaderamente original?

Imagen: bola Yin Yang, que representa una dualidad, pero en azul como color alternativo al blanco y negro Wink. Tomada de pixabay.com con licencia de dominio público CC0

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