La ficción digital o el fin de las trilogías

 

La trilogía, una saga literaria compuesta por tres libros o volúmenes, se ha convertido por derecho propio en uno de los formatos editoriales por excelencia, especialmente en el género fantástico. Podríamos dar decenas de ejemplos, como “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien, “El señor del tiempo” de Louise Cooper, “La materia oscura” de Philip Pullman o “Memorias de Idhún” de Laura Gallego, por citar algunas, y otras de géneros no fantásticos como “Millenium” de Stieg Larsson o “Cincuenta sombras de Grey” de E. L. James.

Más allá de las trilogías, muchas series de novelas superan los tres volúmenes y pueden alcanzar cinco, como en la saga de Ender de Orson Scott Card, siete como en Harry Potter de J. K. Rowling, o los increíbles treinta y tres libros de las crónicas de Gor del escritor John Norman.

Me dejo por supuesto muchos otros ejemplos en el teclado, pero, ¿por qué cuento todo esto?

Yo ya estaba habituado a mi lector de ebooks: tinta electrónica, ligero y con memoria para albergar miles de universos dentro. Pero recientemente llegó a mis manos una trilogía en formato papel, “Príncipe de nada”, de R. Scott Bakker. Disfruté durante varias semanas inmerso en sus páginas, llevando conmigo siempre alguno de los volúmenes para leer en el metro de camino a la oficina, estación tras estación. En algún momento recordé mi lector de ebooks y pensé, ¿será esta la última trilogía que leo en papel?

Un pensamiento es siempre una semilla, aquella pregunta germinó y empezó a crecer y me hizo cuestionarme la verdadera necesidad de trocear la ficción en volúmenes.

Un libro en formato papel se enfrenta a una limitación de tamaño, de número de páginas, por peso, manejabilidad y las propias restricciones de la encuadernación. Desde luego, el libro de papel es maravilloso, nos ha acompañado durante cientos de años como una solución perfecta para la lectura y podemos considerarlo como una máquina de memoria excepcional. Su éxito ha sido tan contundente que ha conseguido que los autores adapten su ficción a él, que escriban a la medida del formato libro más que a la medida de su propia imaginación. Pero por mucho que se adapten los textos a las características del libro impreso, el problema de la limitación de su número de páginas sigue presente.

Una solución es separar en distintos tomos. Esto era típico en las enciclopedias tradicionales, pero Wikipedia ha demostrado que el concepto de tomo no tiene ya sentido en el mundo digital. Sin embargo, los ebooks siguen plegándose al concepto de tomo, sea o no necesario. Hoy en día ya no hablamos de “consultar la enciclopedia” sino de “leer un artículo” o  de “buscar en la Wikipedia”. Pero aún hablamos de leer y escribir libros. Yo creo que deberíamos leer o escribir a secas, o leer y escribir ficciones si queremos. Hablar de libros electrónicos nos condiciona, creo que es más conveniente y expande mucho más la imaginación hablar en su lugar de ficción electrónica o ficción digital.

Como escritor, la cuestión es que, si mi ficción tiene tres mil páginas, ¿necesito separarla en volúmenes o no? La tecnología ha roto las barreras de la longitud y del tamaño. Pero, ¿se han sacudido los escritores esa barrera psicológica? ¿Y los lectores? Quizá la clave no esté sólo en la estructura mental de escritores y lectores, sino en los intereses comerciales. Vender una saga por volúmenes es más rentable que vender todo el pack completo. Publicar un primer libro de una serie sirve para comprobar su impacto en mercado y decidir si se continúa publicando la saga en función del éxito de la primera entrega, reduciendo así el riesgo editorial. También, la separación en volúmenes ha demostrado ser adecuada para la adaptación cinematográfica, muy amiga de las sagas.

Lo verdaderamente interesante es que un escritor de ficción digital es más libre. Es más capaz de verter su imaginación en una obra y menos condicionado por las limitaciones de los formatos tradicionales. Un escritor de ficción digital puede decidir libremente sobre la longitud de sus obras, decidir si ha llegado o no el fin de las trilogías.

Imagen propia de Diludia. La trilogía "Príncipe de nada" en todo su esplendor volumétrico.

Comentarios

Imagen de Elena

Yo creo que seguirán  sacando trilogías aunque sólo  haya opción de comprar en ebook. Mira lo que ocurre con las películas, es una forma de sacar más  dinero. Yo lo veo que lo hacen sobretodo  por intereses económicos y no tanto literarios o por la historia. Que sí. ...que algunos casos si se da que es por la historia,o porque  se le ocurre con posterioridad  al escritor....pero sobretodo  económico. Ahora está  de moda las trilogías.  Hacer fos películas del último libro. 

Imagen de Joseto Romero

Hacer dos películas del último libro es interesante, porque rompe la relación de "un libro, una película" y esto también da margen de juego. El caso extremo quizá sea "El Hobbit", tres películas para un libro no tan largo. Aunque tamibén ha habido películas basadas en relatos como "El curioso caso de Benjamin Button".

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