Aquí tenéis mi brazo

 

Aquí tenéis mi brazo
que no conquista tierras,
que no sujeta bridas,
que no acompaña gritos de combate;
mi brazo que no sabe de plegarias
ni busca recompensa en otra vida.
Aquí tenéis mi brazo generoso
desnudo de estandartes,
mi brazo a piel abierta voluntario
dispuesto a compartir toda su sangre.

Este poema es de 2004, un año que como sociedad vivimos a media asta. Pertenece al libro "El pueblo de Alcorcón en memoria de las víctimas del atentado terrorista perpetrado el 11 de marzo de 2004 en las estaciones de Atocha, El Pozo del Tío Raimundo y Santa Eugenia de Madrid". Muchos fuimos invitados entonces a contribuir con un poema para este libro homenaje: niños, alumnos de distintos colegios de Alcorcón, y poetas. El miércoles de esta semana se ha cumplido un nuevo aniversario de aquel horrible día, once años hace ya, y quería traer a Diludia este poema a modo de recuerdo.

Para mí fue muy importante haber sido considerado entonces como escritor alcorconero, alguien con quien contar para ocasiones de este tipo. Me tomé muy en serio la tarea: ser poeta de Alcorcón equivalía de alguna manera a ser un embajador de esta ciudad, un representante. Quería construir un texto que estuviera a la altura de mis vecinos, especialmente tratándose de un tema tan transcendental como los atentados terroristas.

Me sentí muy en paz cuando completé este poema. Quise destacar la solidaridad, la ayuda que tanta gente prestó tras los atentados, en el mismo momento y en los días posteriores. Donar sangre me parece uno de los mayores actos de generosidad porque se hace a ciegas. Uno sabe que se utilizará para salvar vidas, pero no sabe de quién, el enfermo que la necesite puede ser cualquiera, con unas ideas políticas u otras, fiel a una u otra religión, o quizá agnóstico o ateo, de una raza u otra, de un equipo de fútbol o de otro. Y eso no importa en absoluto porque donar sangre es una de las máximas expresiones del proverbio “haz el bien y no mires a quién”. Este poema me hizo superar mejor el bochorno y la vergüenza que me hicieron pasar algunos malos periodistas y políticos que reaccionaron tras el atentado para moldear los hechos según sus intereses, y me ayudó a centrarme en lo verdaderamente importante.

El libro se presentó al aire libre, en un parque cercano al Teatro Municipal Antonio Buero Vallejo. Me entregaron un ejemplar que guardo en casa de mis padres y que, en cuanto pueda, traeré conmigo para que ocupe un lugar privilegiado en la librería del salón. Y en la Diluditeca, por supuesto.

 

Imagen: Parque de las Comunidades de Alcorcón, tomada de Wikimedia Commos del autor Xauxa Håkan Svensson bajo licencia Creative Commons Genérica de Atribución/Compartir-Igual 3.0. Quizá esos "ovnis" sean lo más característico del parque, aunque también lo menos vegetal. ¿No os parece un escenario perfecto para un suceso de ciencia ficción?

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