Ponle una campana a tu relato

Me gusta la radio porque es omnidireccional, deja las manos libres y libertad total de movimientos. Además, la radio no condiciona el espacio, ¡cuántos hogares tienen un televisor presidiendo el salón! La escucho de vez en cuando, a ratos muy breves, pero casi todos los días.

El pasado viernes 20 mi rato de radio coincidió con una entrevista a Eliseo Martínez, de la asociación de Campaners de la Catedral de València. Eliseo trasmitió su pasión por las campanas y dejó algunas muestras de lo que es sin duda un gran patrimonio cultural de oficios, comunicación y tradiciones. Existen distintos tipos de toques de campana, repiques, volteos, y un buen número de mensajes diferentes que puede transmitir un campanario a su pueblo. Los toques, dentro de unas pautas, admiten cierta variación que permite al campanero imprimir su personalidad, lo que hace este arte mucho más rico.

Incluso antes de que la entrevista terminara, yo ya estaba pensando en las implicaciones que el mundo de las campanas puede tener en literatura, en los textos que escribamos. En primer lugar, las campanas pueden ser un elemento de ambientación que ayude a ubicar rápidamente al lector en un pueblo o una capital de provincia con tradición. Sofisticando un poco su uso, podemos hacer que un personaje note la diferencia en el sonido de las campanas entre su localidad natal y allí donde se encuentre ahora, ayudando al lector a seguir el relato desde el punto de vista de ese personaje. Otro paso más es documentarse y utilizar los mensajes de los campanarios como información útil en la novela. Aquí no sólo necesitaremos una pequeña descripción de los sonidos de las campanas, sino un personaje que sea capaz de traducir al lector su significado, porque me temo que debemos asumir que los lectores en general no conocen estos lenguajes. Por ejemplo, acabo de aprender en una visita rápida a la web de asociación de Campaners de la Catedral de València y otros sitios similares de Internet que los toques a la muerte de alguien son distintos para hombres que para mujeres, incluso también para niños, y esta información puede ser crucial en algún punto de la ficción. ¿Vamos más allá? Por supuesto. Una vez que hayamos investigado, leído, curioseado y nos consideremos documentados en cuanto a campanas, tipos, tamaño, historia, toques, usos y tradiciones, estaremos en disposición de inventar nuestro propio lenguaje campanero para un mundo de ficción. ¿Qué toques puede utilizar una ciudad legendaria con el objetivo de resistir un asedio? ¿Puede amedrentar así al anemigo? ¿Hay alguna combinación de repiques y volteos que sirva para conjurar a algún ser protector mágico? Además de bronce, ¿qué materiales pueden utilizarse? ¿Qué pasa si construyo una campana de oricalco, mithril o japonium?

“El perfume” de Patrick Süskind es un libro que nos despierta el sentido del olfato. Con una base mínima de conocimiento sobre campanas tendremos un elemento para dar textura sonora a nuestros relatos igual que Süskind lo hizo con los olores. Además, Internet nos pone las cosas tan fáciles que sólo necesitamos querer realmente hacerlo. Una literatura de los sentidos es más inmersiva. Generalizando el asunto de las campanas, dejemos que suenen las olas al romper contra la costa, o un rayo al chocar contra una roca, o que el bullicio de fondo dificulte una conversación entre dos de nuestros personajes. Y lo mismo con tactos, sabores y olores.

En la literatura que viene, los autores probablemente debamos tener especialmente en cuenta los sonidos. Los cuentos, relatos y novelas con efectos de sonido o bandas sonoras están ya gestándose. Probablemente los escritores debamos pensar con un cerebro “multimedia” y considerar no sólo el propio texto, sino también otras maneras de enriquecer nuestras obras como por ejemplo el color de las letras o el sonido. No hace falta ser un superdotado, los profesionales del mundo audiovisual y de los videojuegos tienen este cerebro multimedia ya desarrollado desde el milenio pasado.

Quizá necesitemos procesadores de texto que nos permitan definir, para cada párrafo o escena de una novela, qué sonidos la acompañan; un procesador de texto que nos ayude a incorporar metainformación en nuestros archivos, cosas que no deben imprimirse para obtener el libro, sino procesarse de otra forma distinta para obtener un libro con banda sonora, por ejemplo.

De momento, podemos empezar por recuperar un cuento de esos que tenemos olvidados en el cajón y ver cómo le queda una campana.

Os dejo el enlace a la entrevista Eliseo Martínez aquí: RNE, “Esto me suena. Las tardes del Ciudadano García”, 20 de marzo, segunda hora (minutos 4 a 24 aproximadamente)

 

Imagen: campana de Quersoneso. Obtenida de Wikimedia Commons del autor  Dmitry A. Mottl bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported

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