Diluditeca: "Los Cinco y el tesoro de la isla"

 

Recientemente, RBA ha sacado una serie coleccionable con los libros más famosos de la escritora inglesa Enid Blyton. Incluye, por supuesto, la saga de “Los Cinco”. Muchas personas de mi edad, y también más mayores y más jóvenes, habrán leído las aventuras de “Los Cinco” o de “Los Siete Secretos” en el colegio. Para mí, sin embargo, esta ha sido la primera vez que he abierto un libro de esta autora. He empezado por el primer volumen de la colección de RBA y de la saga: “Los Cinco y el tesoro de la isla”.

Seguramente muchos conozcáis estos libros, pero aún así considero necesario ubicarlos rápidamente: se trata de literatura infantil/juvenil, se caracterizan por ser novelas protagonizadas por grupos de niños que viven aventuras y resuelven misterios, y en las que el mundo adulto aparece lo mínimo posible.

Lo primero que quiero destacar es la fecha de publicación de “Los Cinco y el tesoro de la isla”. Nada más y nada menos que 1942. Esto es doce años antes de la publicación de la primera parte de “El Señor de los Anillos”, por poner una comparación. El reto al que se enfrentan hoy en día los libros de Enid Blyton es evidente: ¿siguen siendo historias atractivas para los niños de hoy en día, alrededor de 70 años después de haber sido escritos? En realidad, creo que la colección de RBA va dirigida a adultos, a los adultos que de niños sí leyeron “Los Cinco”. Por supuesto, los protagonistas de la historia no usan teléfono móvil, y las aventuras que corren se resolverían de una forma absolutamente distinta si se introdujeran los móviles. Tampoco hay Internet, y ocurre lo mismo. Los que hemos sido niños durante los años ochenta y principios de los noventa, o antes, podemos aceptar sin ningún problema el pacto ficcional de un mundo real ambientado en una época justo anterior a la revolución digital. Un niño de hoy en día me temo que encontrará estos libros realmente antiguos, necesitaremos que el niño sea un lector más experimentado para que pueda asimilar un pacto ficcional de este tipo.

Y, por fin, entramos en la lectura de esta novela de “Los Cinco”. Los protagonistas son un grupo de niños. Tres hermanos, Ana, Dick y Julián, su prima Jorgina y el perro Tim. Este primer libro cuenta cómo se forma el grupo, los hermanos van a pasar el verano a la costa, a casa de sus tíos, y allí conocen a Jorgina y a su perro Tim. La primera parte del libro, en cuanto a trama, trata precisamente de la formación del grupo. El misterio y la aventura vienen justo a continuación, cuando se desarrolla el asunto del tesoro de la isla que promete el título. La estructura sigue un esquema de sucesivas parejas conflicto-solución. Se plantea un pequeño conflicto que se resuelve enseguida, de nuevo aparece otro pequeño conflicto y también se resuelve al momento. Así, hay un nivel de interés bastante continuado. Aunque la resolución de cada pequeño problema es muy rápida, hay que tener en cuenta que para un lector niño no lo será tanto, igual que la magnitud de cada problema no será tan pequeña como para un adulto. Esta estructura permite además ir repartiendo el protagonismo entre los distintos personajes (hay conflictos suficientes para todos) y muestra una creciente capacidad de resolución de dificultades que adquieren los cinco como grupo. La intensidad de estos problemas va creciendo según avanza el libro hasta llegar a situaciones de verdadero peligro donde los niños son puestos a prueba.

Solamente he leído el primer libro de la saga pero ya tengo unas primeras conclusiones. Creo que es una lectura muy agradable para adultos que quieran retomar las novelas de su infancia. No he visto que sea una literatura especialmente brillante, no tiene la fuerza de autores como Dahl o Ende. Por eso quizá no pretendería dárselo a leer a un niño de hoy en día, que sea el niño el que lo coja si quiere, pero nunca obligarle. Como escritor, sin embargo, le he encontrado un buen interés que probablemente me lleve a leer algunas novelas más de la saga: aprender a tratar con grupos de personajes niños en mis propios escritos. Los grupos de niños son sencillamente mágicos en literatura. La escena del juego de la tormenta y el Sum Sum Gomalásticum en “Momo” es mágica porque la protagonizan una pandilla de niños. También es mágico el rescate de los niños custodiados por la señora Maldiente, un terrible dragón de “Jim Botón y Lucas el maquinista”. Aparte de estos ejemplos de Ende, no nos olvidemos de uno de los mayores éxitos de la literatura de todos los tiempos, Harry Potter, que se desarrolla precisamente en un colegio. En general, creo muy interesante aprender a manejar grupos de niños en literatura, y “Los Cinco” son un ejemplo buenísimo porque el protagonismo está verdaderamente distribuído. Momo, Jim Botón y Harry Potter destacan como protagonistas individuales por encima del resto de personajes que les rodean, mientras que “Los Cinco” están mucho más equilibrados entre sí y cada niño tiene suficiente papel como para no caer en una novela coral. Así que seguramente continúe con la lectura de las próximas aventuras de Julián, Dick, Ana, Jorge y Tim. Quiero seguir aprendiendo buenas prácticas de la utilización de grupos de niños en la ficción, el esquema de múltiple conflicto-solución, el acierto de incluir una mascota (el perro Tim), el también acierto de crear un plano propio para los niños alejado del mundo de los adultos, etc. Espero también pasar algunos buenos ratos con sus aventuras, desde luego.

¿Habéis leído los libros de Enid Blyton? ¿Qué recuerdo tenéis de ellos? ¿Los habéis retomado de adultos? ¿Qué otros ejemplos de grupos de niños conocéis que os hayan gustado especialmente?

 

Imagen: mi ejemplar de "Los Cinco y el tesoro de la isla" cogido en mi pose habitual para Diludia de tapar mi face con un book.

Comentarios

Imagen de Ana Garrido

Los he leído todos, de hecho las novelas de Enid Blyton son parte de mi infancia, sobre todo Los Cinco. Mi hermana y yo los devorábamos, hasta hacíamos carreras a ver cuál de las dos tardaba menos, pero realmente no sé si resistirían una lectura adulta. Tampoco lo he intentado, claro, tal vez sería ensuciar un poco la magia, la aventura. Y de grupos de niños... ¿vale "El señor de las moscas"?

Imagen de Joseto Romero

¡Gracias Ana! Me apunto "El señor de las moscas" para una próxima lectura Wink

Es muy interesante releer de mayores un libro de la infancia. ¿Se pierde la magia? Bueno, puede ser, pero en otros casos se refuerza. Leí "La historia interminable" de niño y luego de adulto, lo he disfrutado de manera distinta, pero me encantó ambas veces. También he releído "Jim Botón y Lucas el maquinista" de Ende, "Las brujas" de Dahl y algunos otros. El recuerdo cambia, no necesariamente se estropea o se pierde magia, pero un libro es distinto para cada lector, y una misma persona es distinto lector de niño y de adulto. Esa es la gracia de la literatura líquida, se adapta al recipiente, a la cabeza de cada lector y cada persona, y por eso una relectura nunca es igual que la lectura original. No me atrevería a recomendar relecturas de libros infantiles, pero estoy convencido de que en los libros verdaderamente brillantes siempre se sacarán cosas positivas.

De Enid Blyton tuve rodando por casa un libro de Los Siete Secretos, pero no sé por qué nunca tuve curiosidad por leerlo. Quizá porque sabía que era una saga y me daba angustia tener acceso a un único número. Quizá tuve el síndrome "ya me lo leeré algún día" de los libros que uno mismo guarda en su casa y que no ocurre con los libros prestados de la bilbioteca o de un amigo, para los que la lectura urge porque hay que devolverlo. ¿Quién me iba a decir que conocería de verdad a esta escritora ya de mayor?

Añadir nuevo comentario