Historias inconclusas en la feria del libro de Londres

Esta semana el trabajo me ha llevado a la Feria del Libro de Londres. Eso incluye algunas cosas tediosas como pasar horas en aeropuertos, avión, metro con su “mind the gap”, o tirando de una maleta con ruedas. Pero el viaje también incluía cosas buenas, como un espléndido tiempo soleado en la capital inglesa o compartir café y reuniones con socios agradables en un ámbito de sumar tecnología y libros, que para eso habíamos ido a la feria.

Este tipo de viajes a veces dejan unas horas de total libertad, y en esta ocasión me encontré con un par de horas libres de compromisos y reuniones que pude utilizar a mi antojo en la feria. Elegí asistir a una ponencia con un título muy sugerente que podríamos traducir como “historias inconclusas: narrativa interactiva y texto en juegos”. Atractivo, ¿verdad? Lo sorprendente es que la feria de Londres estaba plagada de ponencias del mismo estilo. Esta me atrapó y allí me vi sentado, escuchando a personas totalmente desconocidas para mí pero tan interesantes como el encargado de adaptar los libros de J.K. Rowling a un videojuego.

Hubo tres conceptos geniales que aprendí en este seminario: la interactividad como el elemento diferencial entre la escritura para videojuegos y la escritura tradicional, las grandes oportunidades que tenemos hoy en día de crear juegos interactivos basados en texto y la diferenciación entre las facetas de creador de ficción y redacción que los escritores suelen aunar.

¿Qué comentaban los ponentes con respecto a la interactividad? Simplemente, que es la pieza que marca la diferencia entre la escritura tradicional y la de juegos. ¿Por qué? Básicamente porque el jugador pretende interactuar, influir en lo que ocurre, algo que un lector no hace. Un jugador vivirá una aventura distinta en cada partida, llegará a un final distinto cada vez, mientras que todos los lectores leerán el mismo texto y el mismo final. Un lector es testigo de la historia, de lo que le ocurren a los personajes. Un jugador, por el contrario, es el protagonista. El libro debe enganchar al lector una sola vez, el juego debe enganchar al jugador en cada partida (no es tan normal releer como rejugar). Por lo tanto, el escritor de juegos necesita unas técnicas y habilidades totalmente diferentes. Pensemos por ejemplo en algo tan básico como la creación de intriga. En literatura tradicional, la intriga se consigue mediante asimetrías de información entre narrador, lector y personajes. Por ejemplo, si el narrador cuenta que al protagonista le acecha un ladrón con un cuchillo pero el protagonista no lo sabe, genera intriga en el lector mientras que el protagonista sigue tan tranquilo ignorante del peligro. Sin embargo, en un juego el protagonista es el jugador, ¡no sentiría la intriga! O bien sabe que hay un enemigo y entonces no hay realmente intriga, sólo expectativa de pelea, o bien no lo sabe y entonces no hay intriga por ningún lado, hasta que llega el susto.

Con respecto a las nuevas oportunidades en creación de juegos basados en texto interactivo, hicieron referencia a la facilidad de crear juegos conversacionales con herramientas de código abierto como Twine, de lo barato que es trabajar con texto en lugar de con gráficos y video y de lo apropiado de este tipo de juegos para consumir en móviles y tablets, lo que les abre un gran mercado.

Finalmente, quedó clara la diferencia entre redactor y creador de mundos de ficción. Un escritor, especialmente en fantasía y ciencia ficción, debe crear un mundo, unas tramas y luego redactar una historia interesante. El trabajo de concebir lugares, criaturas, personajes, etc. ligados entre sí bajo un mismo universo coherente es para mí la creación de un mundo de ficción. La redacción es otra parte diferente, consiste en expresarse por escrito con corrección, estilo, técnica, etc. El constructor de ficciones puede trabajar para crear indistintamente un libro, una película, un videojuego o simplemente para fantasear. El redactor puede trabajar lo mismo en literatura que en un periódico o que haciendo informes. Un escritor conjuga ambas habilidades. Me queda la duda, y ahora estoy en plena reflexión sobre ello, de si la construcción de tramas o líneas argumentales es una tarea más ligada a la creación de mundos de ficción o a la redacción, o si conviene separarla como tercer elemento porque además tiene importancia propia. ¿Tú qué opinas?

La Feria del Libro de Londres dio mucho de sí, pero cierro aquí este post: ¡quiero sacar un ratito para cacharrear con Twine!

 

Imagen: uno de los espacios principales de la Feria del Libro de Londres. ¡Enorme! Fotografía propia.

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