El Premio

 

el acto

De pie, con la sensación de poder vaciarse encima en cualquier momento, su cuerpo era una penitencia no revelada de convulsiones arrítmicas. Cómo había podido liarse de aquella manera, pensaba; cómo había llegado a creer que podría engañar a toda aquella gente que ahora le miraba, expectante y deseosa de saborear cada una de esas palabras tantas veces admiradas y que él nunca podría ya recrear.

Desde fuera, se sabía la imagen de lo patético: trémulo, falto de valor, con las manos hechas un nudo en el estómago... se sentía con la falta del espíritu y arrojo que, sin embargo, le habían acompañado con creces esa misma mañana.

Él, que tantas veces había sufrido esa vergüenza tan suya, una vergüenza ajena, observando, con las manos sobre la cara, como otros creían haberse convertido en el centro del mundo cuando recogían sus premios, agradeciendo emocionados sus carreras profesionales y obras a compañeros, amigos, familiares, colaboradores, proveedores y mecenas, amantes, cónyuges y admiradas fuentes y mitos del quehacer de cada uno; él, que tantas veces había sufrido esa vergüenza tan suya presenciando como se alargaba el discurso del premiado mientras, de manera proporcional, aumentaba el deseo de los espectadores por hacer desaparecer de la escena al premiado; él, que lo había dado todo por estar allí para tener la oportunidad de mostrarse distanciado del curso de los acontecimientos, que había ensayado cientos de brevísimas frases para dirimir elegante y altivamente su tiempo de gloria; él, ahora, no iba a estar a la altura.

 

la prensa

«Aún no somos capaces de descifrar enteramente lo que nos ha querido decir con su exposición el Sr. Pregnant, pero sentimos que no es eso, precisamente “entender”, lo que sus palabras demandan; de nuevo, cuando parecía imposible ascender más en la calidad y propuesta de su obra, nos ha conmovido y vuelto a conectar con la magia del significado oculto de las palabras. Hoy podemos decir que estamos ante otra de sus obras maestras... ¿quizás tan solo el comienzo? ¿quizás el final? ¿Se ha convertido él mismo en la primera pista de una de sus más gloriosos enigmas hipertextuales?» [TotheXXII, Madrid, 12-10-2026]

«Después del tremendo éxito de “Tras de ti, la muerte” y “Años en la superficie”, nadie podía imaginar que el ahora nuevo académico electo de la Academia Digital de la Narrativa, Joan Pregnant, convertiría su acto de posesión en parte integrante de una de sus obras. Ese discurso convertido en confesión, en gesto, pone un broche de oro a su particular entendimiento de la ficción dentro de la literatura surgida del Informacionalismo y podría ser, o eso deseamos, la puerta a una de las más arriesgadas aventuras literarias de la historia desde las narraciones orales de los aedos.» [Texto en Red, Barcelona, 12-10-2026]

«Joan Pregnant se ha convertido desde esta noche en el rapsoda del siglo XXI, en un nuevo Homero desvirtualizado; su discurso de ingreso en el salón de actos de la Academia Digital de la Narrativa nos ha ofrecido dos regalos: el primero, el tener, por fin, la oportunidad de poner cara al hombre que, en una sola década, ha forjado el presente y señalado el futuro de la literatura informacional, separándola del videojuego en que se había convertido y haciéndonos disfrutar con una lectura convertida en navegación y un texto llevado al límite de la convergencia mediática y la cultura participativa. Su puesta en escena de ayer, no nos cabe duda, es el comienzo de una nueva obra, algo que le alejará de nosotros, como si se tratase de un profeta.» [Blue Zíngara; Madrid. 12-10-2026]

 

el discurso

«Autoridades, miembros de la Academia, presidente, queridos todos: hoy han muerto dos personas; y han muerto a la vez. El autor al que todos esperabais ha sido asesinado esta mañana, a las nueve y cuarto. La segunda persona en morir ha sido su verdugo. Después de ese hecho, ninguno de los dos volverán ya jamás a ser quienes fueron y, paradójicamente, tampoco quienes quisieron ser. Me descubro ante vosotros como un impostor; esa es la realidad, mi realidad.

Repelido por su obra desde el día en que el azar me hizo descubrirle, no dejé de percibir, debo confesar que de manera muy desconcertante, que su talento andaba siempre por delante del mío; tenía la impresión que sus ideas ya habían sido gestadas antes; sus laberintos hipertextuales calaban tanto en mi propia percepción de la literatura que, como en un déjà vu, percibía que eran ficciones ya pensadas por mí, y sin embargo, nunca creadas... creí que arrebatar su vida me haría otro, mejor, más inteligente, más querido, y que me daría la oportunidad de implementar mis propios caminos narrativos en la red antes que lo hiciera él de manera tan perfecta... llegué a pensar incluso que, encontrándome tan sumamente cerca del origen de su obra y teniendo de mi parte el desconocimiento que de su persona física tenía el mundo, podría enfrentarme a esta comparecencia sin que nadie encontrase al impostor tras el autor... pero ya veis, no he resistido ni un un solo asalto; me ha derrumbado el preludio de un acto público al que nunca debía haber asistido. Os dejo, debo entregarme ahora a las autoridades. Ahora.»

 

la declaración

–¿Ha asesinado usted esta mañana al escritor Joan Pregnant?
–Permítame dudar en mi respuesta. Dado que Joan Pregnant nunca tuvo consistencia física, no he podido yo arrebatársela. Sin embargo, tengo que confesarme como consciente cercenador de su ímpetu creador, de su intelecto, intereses y sueños futuros.
–Contésteme a otra pregunta: ¿Es usted Joan Pregnant y reside en Valmayor 45?
–Mi verdadero nombre es Raúl Cedillo. En Valmayor tengo mi estudio. Nunca he admitido esa identidad y para cuando he querido suplantarla, ya ve, no he podido soportar su peso.
–Entiendo. ¿Sigue usted algún tratamiento en relación a una patología mental?
–Sé que debo explicarme mejor. Yo inventé a Joan Pregnant. No es más que el pseudónimo con el que empecé a trabajar en un medio online y a aparecer en algunas redes sociales hace unos años.
–¿Puede usted demostrarlo?
–Supongo que sí, tengo facturas amontonadas durante años, cuentas bancarias y carnets de todo tipo que avalarán ese trabajo paralelo; por otra parte, tampoco siento necesidad alguna en estos momentos de defender mi identidad, la verdad...
–Usted ha hablado de un asesinato esta mañana, hace unas horas; ¿forma su declaración parte de algún tipo de performance?
–Por desgracia, no.
–Comprenderá que, aunque de alguna manera entiendo de qué se trata todo este proceso, la verdad es que tenemos datos suficientes para entender que el escritor
Joan Pregnant ha existido como persona física y que usted habría podido acabar con su vida. Le repito: ¿Ha cometido usted un asesinato esta mañana?
–He acabado con todo lo que de vida podría haber en el señor Pregnant, se lo aseguro. Creo que también con lo poco que quedaba ya de la mía. ¿No es eso un asesinato, inspector...?
–Ohlsen, Mikel Ohlsen.
–¿Ha leído usted El jardín de los senderos que se bifurcan de Borges?, señor Ohlsen.
–No recuerdo haberlo leído; ¿tiene relación con el caso? Lo leeré esta misma noche si eso nos ayuda a comprender.
–No se preocupe demasiado, no gaste energías; tendrá oportunidad de entenderlo todo en breve y, para entonces, quizás sea el propio Pregnant el que, en otro acto público, lo explique todo.

 

"Cuento del mes" correspondiente a julio de 2015 del autor invitado Juan Miguel Lorite.
Del libro "Breves notas de una eternidad descubierta"
Puedes conocer más del autor y de su obra en este enlace.

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