La Hoja Azul en la jungla

 

Los lectores de Diludia ya sabéis que La Hoja Azul en Blanco, la revista de Verbo Azul, es una de las experiencias literarias  que más disfruto y a las más cariño tengo. Hace poco os hablé del número 19 y ahora mismo estamos preparando el 20. Es una publicación de enorme calidad pero de pequeña tirada. Por eso, para mí, cada ejemplar de La Hoja Azul es verdaderamente valioso.

Tenía en mi poder dos ejemplares en casa de un número anterior, el 18, editado en el invierno entre 2013 y 2014. Se me ocurrían varias personas, amantes de la literatura, a quienes ofrecerles uno de ellos con la seguridad de saber que la revista estaría en buenas manos, sería leída con atención y tendría un lugar apropiado en una estantería bien surtida.

Pero decidí otra cosa.

Seguro que conocéis BookCrossing.

Es una veterana y curiosa iniciativa de intercambio de libros que se basa principalmente en abandonar uno en cualquier lugar para que sea encontrado por otra persona, leído y vuelto a abandonar. Los libros que van así de lector en lector se dicen “liberados” porque no pertenecen a nadie, pueden viajar por diferentes ciudades o incluso países y acechan en cafeterías, espacios culturales, parques o cualquier otro punto, esperando a que llegue su nuevo dueño provisional. BookCrossing ofrece una plataforma para “matricular”, con un identificador determinado, cada uno de los libros liberados: el llamado BCID (o BookCrossing Identifier). Esto permite seguir en la web el camino que ha recorrido. Si encuentras un libro liberado, además de leerlo, es de agradecer que comuniques en la web de BookCrossing dónde y cuándo lo has encontrado y añadir una foto o cualquier comentario adicional que se te ocurra. También puedes contar el lugar y el día en que lo vuelves a liberar.

Por supuesto, muchos libros desaparecen completamente y no se vuelve a saber de ellos jamás pero, aún así, ¿no es BookCrossing un concepto maravilloso?

Cada nuevo número de la revista de La Hoja Azul en Blanco es muy deseado, toda una comunidad de escritores y amigos amantes de la literatura lo recibe encantada. La mayoría de los ejemplares llegan a manos de las personas de esta comunidad, algunos lo hacen un poco más lejos gracias por ejemplo a las presentaciones que realizamos en distintas ciudades. Pero el potencial de BookCrossing ofrece, me atrevo a decir, una capacidad de difusión sin precedentes para la Hoja Azul.

Liberé esta revista el pasado martes 7 de julio en el centro comercial La Vaguada de Madrid. Mi intención era abandonarla absolutamente en la jungla. Aquella tarde fui a La Vaguada porque había quedado allí con Juan Miguel Lorite, precisamente para hablar de proyectos literarios. Era duro separarse de La Hoja Azul para que acabara en manos de un desconocido en el mejor de los casos y extraviada en el peor, así que finalmente preferí que el camino de esta Hoja Azul comenzara con Juan Miguel, en un entorno más controlado, y se la pasé a él. Como las sondas Voyager, lo he lanzado primero a explorar el Sistema Solar más cercano para que salga después a recorrer el espacio desconocido. Esta “nave” matriculada con el BCID número 998-12827603 ha comenzado su aventura. Espero tener regularmente noticias suyas a través de la web de BookCrossing, y poder narrar en unos meses sus progresos aquí en Diludia.

¡Buen viaje!

 

Imágenes de realización propia. (1) Portada del número 18 de "La Hoja Azul en Blanco" y (2) el ejemplar liberado con su etiqueta pegada en el reverso de la cubierta, unas horas antes de lanzarse a la aventura

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