El placer de escribir (1-5)

Este mes de agosto he empezado a realizar el curso “El placer de escribir”. Me apetecía mucho y además hacerlo era uno de mis propósitos literarios para 2015.

Es un curso que coleccioné por fascículos hace un tiempo, formado por 60 lecciones. La textura, los dibujos y la presentación de las lecciones está muy cuidada, es sugerente y ayuda mucho a un estudio inmersivo y agradable. Cada fascículo se estructura en tres partes: técnicas narrativas, estilo y creatividad. Además, hay una sección de lecturas y películas o series recomendadas para reforzar los conceptos estudiados. También, como en todo curso, hay deberes, ejercicios sugeridos para afianzar lo aprendido.

¿Y cómo estoy realizando el curso? A mano, como cuando estudiaba en el instituto, con papelería nueva: un cuaderno agradable y bolígrafos bic azul y negro. La sensación de volver a hacer ejercicios al estilo del instituto no tiene precio. Estudiar es genial, sobre todo cuando ya no hay presión de exámenes y es puro ocio. Para cada lección, incluyo en el cuaderno algún esquema o resumen a mano, añado ideas y planteamientos propios y, finalmente, redacto los textos de las actividades propuestas a modo de deberes. Lleva su tiempo, unas dos horas para cada fascículo, pero es así como quería hacer el curso, con implicación; si me conformara con sólo leer los fscículosl, lo habría hecho hace mucho, pero para aprender de verdad necesito el cuaderno, hacer un resumen, o un esquema a mi manera y ponerme con los deberes.

Por otro lado, sigo preparando la novela que me empezó a rondar hace un par de años. De momento no he escrito una sola palabra, pero he ido avanzando en los personajes, en imaginar tramas, posibilidades y, en general, todo lo que es la fase de ideación. La novela es otro de esos propósitos de 2015, pero tiene un elemento adicional en común con el curso de escritura: al realizar las tareas propuestas al final de cada lección, en lugar de escribir cualquier cosa, escribo textos enfocados a esta novela. Son textos experimentales, dudo mucho que ninguno de ellos vaya a formar parte en el futuro de la novela, pero me ayudan a hacer pruebas, a poner en marcha los personajes en algunas situaciones y así los voy manejando con más soltura. Realizar estos ejercicios con foco en la novela  me está sirviendo para encontrar nuevas ideas y también para agilizar la pluma. Los ejercicios de las dos primeras entregas me costaron bastante esfuerzo: estoy tan acostumbrado a escribir cuentos cortos con un estilo más o menos parecido que, cuando he tenido que cambiar no me he visto ágil. Afortunadamente, los ejercicios me salen cada vez con más fluidez, llevo cinco lecciones y estoy encantado tanto con lo que estoy aprendiendo como por el provecho que le estoy sacando a los ejercicios propuestos.

Las lecciones que llevo trabajadas tratan sobre:

  1. Las técnicas de contar y mostrar, ¡qué útil! En realidad, es algo que ya tenía bastante claro y de lo que se habla bastante en la red, pero las explicaciones bien estructuradas del fascículo se agradecen de verdad.
  2. La intriga y el suspense. Cuando estudié esto hace muchos años en la Universidad Popular de Alcorcón, rápidamente generalicé el concepto principal de cómo generar intriga o suspense en lo que llamé “asimetría de la información”. Estos pensamientos cuadran y se completan con lo explicado aquí.
  3. Narradores en tercera persona. Un placer repasarlos, quizá mi novela la escriba en cuasi-omnisciente.
  4. Narradores internos. No suelo usarlos y los tenía olvidados, todo una entrada de aire fresco el recuperarlos.
  5. Otros narradores y combinaciones. Con este número se completa y redondea el bloque de “tipos de narradores”, y de las distintas posibilidades de puntos de vista para contar una historia.

Muchos de los conceptos que presentan estos fascículos ya los estudié en los cursos de creación literaria que hice en la Universidad Popular de Alcorcón. Tengo que reconocer que las explicaciones de “El placer de escribir” son bastante buenas y con un nivel de profundidad adecuado para que nunca pierdan su carácter ameno, pero en muchas cosas he tenido la sensación de que se trataba exactamente del mismo contenido que estudié hace ya tiempo. En realidad, esto me tranquiliza: parece que hay cierto consenso a la hora de elaborar un temario para enseñar escritura creativa. Me pregunto por qué no se oferta en las universidades públicas españolas un grado oficial que forme escritores, igual que hay derecho, económicas, ingenierías o medicina, cuando al parecer hay cierto acuerdo en los contenidos que se deben aprender. Seguro que habría muchos alumnos interesados.

He echado de menos algunas cosas en estas primeras lecciones de “El placer de escribir”, y no digo que el curso no esté perfectamente diseñado, simplemente que por mis inclinaciones personales hubiera agradecido algunas cosas adicionales. Por ejemplo, algo más de detalle en los fascículos 3 y 4 sobre cómo aprovechar los diferentes tipos de narradores para crear intriga y suspense, o la mención específica de la ficción interactiva al hablar del narrador en segunda persona ya que es un ámbito donde encaja a la perfección. Quién sabe, me quedan 55 lecciones y aún estoy por explorar las respuestas que voy a encontrar en ellas, quizá otro fascículo aborde la ficción interactiva como se merece.

Las secciones de estilo y creatividad son breves y muy prácticas. Las de estilo me están gustando especialmente, tener presentes los recursos estilísticos (sencillos, por otra parte) que se estudian aquí creo que puede ayudar a mejorar mucho la escritura con relativamente poco esfuerzo. Las de creatividad, de momento hacen referencia a las distintas fases de la escritura (bloquearse puede venir causado por intentar abordar dos fases simultáneamente, como escribir y corregir, o como planificar y escribir, en lugar de por separado) y tienen un enfoque práctico más que didáctico: se proponen técnicas creativas, y sólo se indaga someramente sobre cómo funcionan los procesos creativos.

Me siento más confiado, más fuerte como escritor tras estudiar a conciencia estas cinco primeras entregas del curso. Con el repaso de las distintas opciones de narradores he recuperado algunas herramientas para elegir y usarlos adecuadamente, y la combinación de mis notas con el archivo de los propios fascículos también me da la seguridad de tener una buena fuente de consulta o refresco para cuando haga falta. Además, lo estoy pasando bien cursándolo: el otro día renuncié a ver el partido de fútbol de supercopa de Europa (Barça – Sevilla), con muchos goles y emoción, precisamente porque estaba estudiando para ser escritor y estaba disfrutando enormemente con ello. Estudiar parece que rejuvenece, ¿verdad?

Espero compartir próximamente en Diludia la experiencia en el siguiente bloque de lecciones trabajadas de “El placer de escribir”.

 

Imagen: Uno de los tres archivadores que guardan los fascículos del curso junto a mi cuaderno de estudio, que en este caso incluye una gráfica sencilla que enfrenta la información del lector en un eje con la información de un personaje en otro que concebí como útil para entender el motor básico que genera intriga y suspense.

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