El placer de escribir (6-10)

 

Durante esta segunda mitad del mes de agosto de 2015, he podido continuar con el curso de escritura creativa “El placer de escribir”. En esta segunda entrada sobre este tema, os traigo comentarios de las lecciones 6 a 10. Lo primero, confesar que me divierte, estoy disfrutándolo cada vez más. Y creo que la principal razón de disfrutar un curso así es... algo tan sencillo como escribir a la vez. He creado algún cuento recientemente, estoy generando ideas nuevas y diseñando una novela que se encuentra en fase previa a la escritura como tal: creación de personajes, escenarios, etc. Todo esto es material propio sobre el que aplicar directamente las lecciones del curso, sobre el que toma sentido lo aprendido, y hace que estudiarlo sea divertido.

¿Qué lecciones han sido esas? Pues unas bastante cerebrales en diferentes sentidos. A continuación la lista:
     6. Voces orales y escritas de los personajes: el diálogo.
     7. Los pensamientos de los personajes: la posibilidad de acceder a la mente.
     8. La acción a escena: los personajes en un tiempo y un escenario.
     9. El paso del tiempo: los relojes narrativos.
     10. Una ventana mágica: cómo acceder al interior de la mente.

Las lecciones 7 y 10 tienen mucho en común, todo lo relativo a meterse en la mente de los personajes; y tienen también algo común en mi propia experiencia personal. Dos de las técnicas que se explican son el estilo indirecto libre y el fluir de la conciencia (o monólogo interior). Las utilizo muy poco, aunque no es la primera vez que me enfrento a ellas. Hace muchos años ya estudié estas técnicas en los cursos de Consuelo Cerejido en la Universidad Popular de Alcorcón. Tuve dificultades con el estilo indirecto libre y, sobre todo, con el monólogo interior. La primera técnica me cogió con 16 años, pocas páginas escritas y pocas lecturas a las espaldas. ¿Y qué pasó con el monólogo interior? Simplemente que no me salía, no conseguía un fluir de la conciencia que fuera enlazando pensamientos sin estructura ni lógica aparente. Por aquel entonces pensaba como un robot, no se me daba mal razonar y era bueno en matemáticas y programación. La fantasía también, pero siempre con orden, premeditada. Meterme en los pensamientos de los personajes es para mí un punto débil. Desde aquella adolescencia he escrito, leído y vivido mucho, y los ejercicios sobre estilo indirecto libre y monólogo interior en esta ocasión me han salido con bastante fluidez. Pero noto que no es mi medio natural, que me queda mucho por practicar si quiero de verdad usar estas técnicas con soltura.

El resto de lecciones también tienen su complicación. El curso se mete de lleno en materia, en las técnicas necesarias para elaborar novelas y relatos. He consultado el índice varias veces y, más adelante, hay otras lecciones que prometen ser más ligeras, pero por lo que veo las 26 primeras son tremendas, tratan asuntos todos imprescindibles. Los fascículos 6, 8 y 9 tienen también una estructura muy didáctica y limpia. Conceptos globales como la narración como una sucesión de resúmenes y escenas van calando junto a las técnicas específicos de cada lección.

Uno de esos conceptos globales que parece van haciéndose más nítido con el avance en el curso es el de las fases de la escritura. Son temas que se desarrollan principalmente en la sección de creatividad. El fascículo 5 introdujo "los cuatro creativos", una división en cuatro formas de pensar de un cerebro en función del hemisferio que trabaja (el racional izquierdo o el intuitivo derecho) y a qué nivel (base cerebral o cerebro superior). En cada fase de la escritura predomina una de estas cuatro formas sobre las otras tres. El fascículo 6 continúa desarrollando los conceptos de “los cuatro creativos” y, en general, he acabado identificando cada técnica creativa o cada actividad real de escritura que hago con una de esas cuatro fases. Me ha aportado una forma de ver la creación literaria, unos ejes con los que ordenarla, y es una herramienta útil que me va a acompañar siempre.

Han sido unos fascículos muy cerebrales: trabajar con el pensamiento de los personajes por un lado y tomar conciencia de mi perfil cerebral creativo para usarlo y mejorarlo. Tengo ganas de seguir estudiando y probando técnicas narrativas, de estilo y de creatividad, así que ya estoy buscando un hueco para estudiar la siguiente lección y ponerla en práctica.

 

Imágenes: (1) cerebro lleno de ideas literarias o quizá cerebro de un personaje al que está entrando el escritor, de  Allan Ajifo bajo licencia CC BY 2.0, via Wikimedia Commons (2) amontonamiento de los fascículos 6 al 10, que no he podido hacer desordenado como un monólogo interior y he caído en la tentación de colocarlos más o menos para sacar una fotografía propia

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