8 cafés en Frankfurt

He pasado el jueves 15 y el viernes 16 de octubre en la feria del libro de Frankfurt. En el propio avión de vuelta a Madrid, agotado, empecé a pensar en algunos números que pueden hacer una idea de lo que para mí ha sido esta feria: 2 días y 1 noche que han sido 44 horas fuera de casa (6 de dormir y 38 despierto), 2 aviones, 8 trenes para 4 trayectos, 3 taxis, 8 cafés, cero salchichas y cero pretzels (¡incomprensible!), 8 tarjetas nuevas de contactos… y así podría mencionar algunas cifras más. Sin embargo, el número que más me ha venido a la cabeza es infinito.

La feria del libro de Frankfurt parece infinita, inabarcable por mucho que uno maximice las horas que permanece despierto. Parece infinita también la cantidad de libros que pueden llegar a verse en un único paseo, cientos de volúmenes alineados a lo largo de innumerables stands. Y de nuevo infinita en la cantidad de cosas que ocurren en paralelo y que uno debe renunciar a ver. En definitiva, he encontrado unas dimensiones que casi producen mareos. Por eso no he podido evitar recordar el cuento “Infinito” de Raúl Yebra.

Realmente, mi experiencia en este viaje se ha restringido casi exclusivamente a lo profesional, un evento sobre tecnología en el marco de la feria del libro de Frankfurt, y sólo me permití un paseo contemplativo en la última hora y pico antes de abandonar la feria para ir al aeropuerto, el viernes ya avanzada la tarde. Tras un expresso en el stand de Italia y la última conversación de trabajo, me dirigí a la “isla” de editoriales independientes. Sí, una isla, así es como se llamaban las zonas este año, en honor al invitado especial, Indonesia, con sus más de 17.000 islas (vaya, otro número). Encontré en un rincón agradable entre los stands con sillas, un señor que debía ser un autor hablando y apenas 8 ó 9 personas sentadas escuchándole. En alemán. Había salido de mi burbuja de reuniones en inglés y me encontré de lleno con que en Frankfurt, aún siendo una feria internacional, predomina muy de largo el alemán sobre cualquier otro idioma. No iba a poder entender nada así que me dirigí a otros lugares. De camino encontré un set con una vieja máquina de escribir y un Apple Macintosh que parecía más antiguo aún, y no pude evitar una sonrisa y una foto.

En mi periplo de alrededor de una hora, también me dejé caer por la zona dedicada a e-books y autoplublicación, pero era ya viernes a última hora y me encontré el escenario dedicado a esto absolutamente vacío. También hice un intento por visitar la zona de libro antiguo, pero por motivos de seguridad había que dejar en los roperos abrigo, bolsos, etc. No iba demasiado sobrado ya de tiempo y tampoco confiaba en encontrar nada parecido a un manuscrito Voynich, así que descarté ese paseo.

Cómo no, uno se inspira en este tipo de lugares y, aunque la actividad es mucha, también tuve momentos en solitario y viví situaciones que, por qué no, podrían perfectamente convertirse en cuentos con algo de imaginación y trabajo adicional.

Bajarme en una estación de fin de trayecto, helada y oscura entrada ya la noche, ver que el próximo tren sería muy tarde y decidir buscar un taxi, dirigirme al único lugar con luz alrededor, un bar, donde me hicieron el favor de llamar a un taxi para mi y, al rato, completar en coche el trayecto hasta un hotel incluso más hundido aún en la oscuridad, acompañado de un conductor también extranjero y de aspecto feroz, llegar a la puerta del hotel, un establecimiento familiar, y encontrar que la recepción está vacía, el matrimonio que lo regenta hace ya horas que se fue a dormir.

Ser detenido en el aeropuerto por una señora que me pregunta si vengo precisamente de la feria del libro, que si podía darle mi entrada ya que yo salía de Frankfurt y no la necesitaría más, para poder entrar ella gratis al día siguiente.

También podría utilizar el café a modo de McGuffin, cada uno de esos 8 cafés ha sido absolutamente distinto de los demás. Quién sabe, igual alguno de estos elementos y situaciones acaban un día metidos, debidamente camuflados con ficción, dentro de un cuento.

 

Imágenes: (1) Vista con vías y edificios desde una de las salidas de la feria. (2) Artefactos vetustos. (3) Área de autopublicación vacía. Fotografías propias.

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