Regreso a U-Phi

 

Eugenio observaba detenidamente “Las Meninas”. En realidad, había recorrido todo el Museo del Prado, demorándose delante de cada cuadro, estudiando las pinturas profundamente, memorizando hasta el más mínimo detalle, pincelada a pincelada. Como por arte de magia, “Las Meninas”, que habitualmente se encontraba rodeado de gente, se había quedado sin ningún espectador. Eugenio había aprovechado ese excepcional momento de intimidad con la pintura de Velázquez para beberse con la vista cada centímetro del lienzo.

–Muchos Aspirantes se detienen ante este cuadro.

Eugenio se encontraba tan inmerso en su análisis que se sobresaltó al escuchar la voz. Ni siquiera se había percatado de la llegada de la mujer que le había hablado. Tardó unos instantes en darse cuenta de las implicaciones de que le llamara Aspirante. En ese momento, su corazón humano se aceleró y notó un sudor frío.

–No debes preocuparte. Soy de los tuyos. En este mundo uso el nombre de Eva.

Eugenio observó los ojos de la mujer. Su profundidad atravesaba varias dimensiones, algunas incluso desconocidas para él.

–Entonces también tú eres Aspirante.

–Lo soy. Puedo ayudarte, si tú quieres. Salgamos a la calle a pasear.- Eva le dio la espalada sin esperar respuesta y se dirigió hacia la salida del museo. Eugenio se había tranquilizado, pero le invadía una sensación extraña. Su análisis de “Las Meninas” había sido interrumpido bruscamente y se sentía como arrancado de un profundo sueño. Debería retomarlo y finalizarlo, era una de las obras más bellas de aquel mundo. O quizá debería seguir a Eva.

 - o -

 Alcanzó a Eva justo en la salida del museo.

–Finalmente has venido.– La mujer sonreía. Sus ojos expresaban su agradable sorpresa. Una de las dimensiones desconocidas destacaba en las profundidades de su pupila. Si Eugenio se hubiera detenido a terminar de asimilar “Las Meninas”, con toda seguridad ya no habría alcanzado a Eva, se habría diluido y transcendido hacia algún lugar imposible de alcanzar.

–Sí, he venido –dijo él, ya caminando a su lado–, pero tendré que volver al museo a completar la tarea. Debo recopilar toda la belleza posible para regresar a nuestro mundo y reclamar un lugar en U-Phi.

–Veo que tienes mucha prisa por alcanzar la perfección y convertirte en un Utóphilo. ¿No te gusta ser un Aspirante?

–Un Aspirante es un estado transitorio, angustioso, inacabado e imperfecto. Recorrer mundos y dimensiones en forma de Intelecto, cada vez adoptando una física diferente, es agotador. Sí, me gustaría poder volver a U-Phi cuanto antes, y como sabes sólo hay sitio para aquellos que regresan con suficiente belleza asimilada en su Intelecto. -Razonó Eugenio.

–Bien, entonces déjame que te diga que estás buscando en la dirección equivocada. –añadió la mujer.– Desde luego los cuadros son verdaderas obras maestras, pero por sí solos no dejan de ser vehículos inertes. Si quieres de verdad llevar a U-Phi un buen bagaje de belleza que te asegure la ascensión a Utóphilo, ¿por qué no observas a las personas?

–¿Las personas?

–Sí. Indaga qué sienten cuando ven esos cuadros. Identifica y asimila las fuerzas que les mueven, la amistad, el amor. Mírales a los ojos como me miras a mí, descubrirás también nuevas dimensiones.

–Pero los humanos son seres simples, demasiado ligados a lo físico. –Argumentó el Aspirante.

–Eso es lo que creen en U-Phi, lo que nos enseñaron a todos. Por eso descubrir la verdadera naturaleza humana sería una aportación maravillosa, suficiente para ascender a Utóphilo.

Eugenio se detuvo.

–Dime, Eva –intervino el Aspirante– Si tienes el conocimiento, ¿por qué entonces no has regresado tú a U-Phi?

–Porque hay un riesgo, Eugenio. Cuanto más conozcas a las personas, la complejidad de sus pensamientos, su manera de vivir y de sentir, más querrás quedarte con ellos. Ya lo ves, quizá yo nunca regrese a U-Phi.

 

Cuento del mes correspondiente a 2015, de Joseto Romero

Comentarios

Imagen de Joseto Romero

Normalmente, en "el cuento del mes" publico un texto de un autor invitado. Sin embargo, en esta ocasión traigo uno propio. Lo compuse hace ya tiempo, más de un año si no me equivoco, y tiene varios elementos curiosos. Por un lado, U-Phi está inspirado en los U-Ti de "Ovni 54-40", uno de los libros de Edward Packard de la colección "Elige tu propia aventura" y que además tiene una peculiaridad muy interesante. Por eso ha marcado tanto la decisión de Eugenio de seguir a Eva. ¿Qué hubiera pasado si en vez de eso decide retomar el análisis del cuadro?

Además, este cuento se lo envié cuando estaba muy reciente a Raúl Yebra. Él inauguró esta sección del "cuento del mes", y ya en los años noventa nos intercambiamos algunos cuentos, aunque entonces era en papel y ahora es por email.

Y, como peculiaridad añadida, algunos de los elementos de este cuentos están presentes en la novela que estoy creando, sí, esa que llevo tiempo preparando y que ahora con motivo del NaNoWriMo he empezado a redactar.

Añadir nuevo comentario