¿Cuántas hojas caen en otoño?

¿Cuántas hojas caen en otoño? Este año, exactamente veinte.

El pasado miércoles 25 de noviembre presentamos el número 20 de La Hoja Azul en Blanco, la revista literaria de Verbo Azul. Ya sabéis lo importante que es esta revista para mí, y un número tan redondo hace que sea aún más especial.

Celebramos el acto en el teatro del Centro Cultrual Viñagrande de Alcorcón, el mismo escenario en el que presentamos el anterior número, La Hoja 19, el pasado 15 de enero. Me senté exactamente en la misma butaca que entonces. No sé por qué esa extraña fidelidad a una butaca, pero me parecía el mejor sitio para disfrutar del recital, de los cuentos, poemas y canciones de mis amigos de Verbo Azul.

Aún no he leído ninguno de los textos de la revista, pero las lecturas en vivo que hicieron los compañeros todavía me resuenan. ¡Qué importante es la literatura en directo! Hoy en día tenemos al alcance multitud de recursos maravillosos en Internet. Hay infinidad de blogs que nos ofrecen reseñas y opiniones, que incluyen textos originales, y también podemos encontrar en YouTube cuentacuentos, poemas recitados, booktubers, booktrailers y miles de cosas más. Para los que, como yo, confinamos en Internet gran parte de nuestra actividad literaria, es genial tener en la red un ecosistema de letras tan amplio. Pero la magia del directo supera todo. Compartir palabras y voz en un lugar y en un instante, en exclusiva con las personas presentes, es especial; allí estábamos con poemas, cuentos y canciones, ajenos a todo lo demás por un momento, sin que importaran las noticias o el partido de fútbol que se jugaba mientras tanto y bullía en los televisores del mundo exterior al teatro. Y es que sustituir el contenido de masas por algo tan diferente y efímero como un recital es casi un acto de rebeldía.

Después nos fuimos a cenar. Cenar en grupo con escritores es también insustituíble y tiene algo de rebelde porque no se ajusta al concepto normal de cena: siempre hay algún verso más y las conversaciones son de verdad interesantes, abarcan un espectro amplio, desde los comentarios y bromas más simples a las reflexiones más profundas, como si fuera habar en alta definición y requiriera usar todo el cerebro, no sólo el trocito estrecho con el que solemos apañarnos en la mayoría de situaciones.

En definitiva, la literatura además de individual puede ser social, y además de social puede ser cercana y en vivo. ¡Debe serlo! Aunque a los hombres grises esto no les guste, aunque los horarios de los trabajos no faciliten la conciliación entre la vida laboral y literaria, sigue habiendo irreductibles galos: gestores culturales dispuestos a abrir un teatro a horas difíciles y poetas, narradores, cantantes, juglares y escuchantes que roban un poco de tiempo a la maquinaria para dedicarlo a las palabras.

De la revista, lo efímero del vivo y el directo de este miércoles ya ha pasado, pero quedan próximos actos de presentación para este número veinte de La Hoja Azul en Blanco y, sobre todo, me quedan las páginas pendientes de leer que seguro disfrutaré también mucho. Estoy deseando lanzarme a ello.

 

Fotografía propia. Uno de los ejemplares del número 20 de la Hoja Azul en Blanco, con la separata también interesantísima con las obras premiadas en el XXXVII Certamen Pluma de oro 2015

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