Divergente, insurgente, leal y la escritura creativa

 

Tráiler de Leal

Ayer se estrenó en España la película Leal, basada en la exitosa serie de libros de la autora estadounidense Veronica Roth. Esta misma tarde iré al cine a ver la película, después de descubrir Divergente por televisión y de haber visto también en cine Insurgente. Tengo altas expectativas puestas en la tercera película de la saga, que espero que se cumplan y, aunque el universo de ficción de Veronica Roth no es el que más me ha cautivado (ya sabéis, me gustan más las espadas), puedo considerarme hasta cierto punto un fan.

Pero la entrada de hoy no pretende hablar de las películas. Tampoco del argumento de los libros o del mundo creado por la autora. Quiero hablar de la biografía de Veronica Roth, y de un asunto concreto muy particular.

¿Quién es Veronica Roth? Esta es la pregunta que me hice cuando descubrí la saga Divergente, hará aproximadamente un año. Era la época en la que se estrenó la segunda película de la saga, emitieron la primera por televisión y tomé conciencia de esta serie de la que hasta entonces sólo había oído cosas sueltas y visto pilas de libros en las tiendas de los aeropuertos en mis viajes. La curiosidad me llevó, por supuesto, a Wikipedia para informarme de quién era la autora de aquel universo de ficción tan atractivo y tan exitoso. Veronica Roth. Una veinteañera natural de Chicago. Y aquí llegó mi gran sorpresa: licenciada en "Escritura creativa" por la Universidad de Northwestern.

Imagen de la Universidad de Northwestern que presenta Wikipedia. Tomada de Wikimedia Commons del autor Rdsmith4

¡Licenciada en escritura creativa! ¡Vaya! Así que en Estados Unidos tienen carreras universitarias dedicadas a formar escritores.

No me extraña que un país así sea tan próspero. Será un país con mil defectos y con una lista demasaido larga de injusticias, pero no puede negarse que sabe gestionar el talento de sus ciudadanos. Por esto creo que son la primera potencia. Lo digo en serio. Y no sólo porque alguien pueda cursar escritura creativa en la Universidad, claro, sino por lo que significa realmente: ese país permite que uno se especialice en cualquier cosa, permite desarrollar las pasiones y habilidades en cualquier ámbito, por peculiar que sea, y por eso tiene expertos mundiales en todo. Imaginaos que un adolescente en España demuestra cierta habilidad para la escritura creativa durante su etapa de instituto y, cuando se plantea acceder a la Universidad, dice: "Quiero estudiar la carrera para ser escritor". En primer lugar, sus padres seguramente le recomienden estudiar otra cosa con más futuro, algo que tenga mejores salidas y que le permita encontrar un trabajo en una buena empresa. Si tiene unos padres un poco divergentes, quizá no vean tan mal la iniciativa de su hijo, pero se encontrarán con el problema de que en España no hay grados específicos de escritura creativa. Sí hay talleres, cursillos, cursos, másters y una gran oferta en el ámbito de la educación privada, pero nada que conduzca a un título de grado reconocido por nuestras instituciones. Uno puede optar a títulos de ingeniero, médico, arquitecto, economista o abogado, puede estudiar filología o bellas artes, pero no puede optar, en España, al título de escritor creativo. Me temo que ni siquiera como especialidad de los estudios que ofrecen nuestras facultades de filología, y sospecho que habría muchos profesores encantados de que sí los hubiera.

Si aspiras a escritor, puedes ir a estudiar a Estados Unidos. Puedes también estudiar sin parar y escribir sin parar desde tu propia casa, que los títulos que más importan para un escritor son los títulos de sus obras, no los que te firme el Rey y cuelgues en un marco en tu despacho. Opciones y trayectorias hay muchas. La mejor escuela es quizá la lectura, la práctica diaria y la de buscarse un contexto literario en la vida, como pertenecer a asociaciones, tener amigos que escriban o seguir blogs y foros. Pero la formación específica es, para mí, algo esencial e imprescindible.

Yo fui cinco años a los cursos de creación literaria de la Universidad Popular de Alcorcón, durante los años noventa, cuando era un adolescente. El objetivo de aquellos cursos era realmente aprender a ser escritor, tenían parte de teoría y, por supuesto, parte de práctica. Muchos de mis textos no han sido más que ejercicios para aquellos cursos que se quedaron como entrenamiento, como aprendizaje, que eran imperfectos y aspiraban solo a ser corregidos, no a ser publicados. Estoy ahora, como sabéis los que seguís este blog, realizando el curso por fascículos de El placer de escribir.

Y también me he matriculado en Lengua y Literatura Españolas por la UNED.

Es cierto que este grado (llamémoslo Lyle para acortar su nombre) no conduce a un título de escritura creativa, pero puede que sea la titulación universitaria más parecida a algo así en nuestro país. Además, contempla en la enumeración de sus ocho principales salidas profesionales la de "escritura creativa tanto en el ámbito literario como en el de los medios de comunicación". Así que, efectivamente, el grado de Lyle mantiene cierta orientación a la formación de escritores. Aunque sus objetivos sean mucho más amplios y generalistas que la titulación de escritura creativa de la Universidad de Northwestern en Illinois y no se enfoque exclusivamente en la formación de escritores, el grado de Lengua y Literatura Españolas de la UNED parece muy interesante. Acabo de empezarlo en realidad, en septiembre de 2015, y me he planteado un ritmo extremadamente lento. Además de disfrutar de las asignaturas y de aprender, quiero sacarles todo el jugo que puedan contener aplicable a la escritura creativa. Este es mi planteamiento. Extraño y pausado, pero no tengo ninguna urgencia. Ya completé mis estudios de Ingeniería de Telecomunicación donde aprendí muchísimo, relamente "teleco" me gustó aunque fue muy duro, y es con ese título con el que me gano la vida en mi trabajo. Pero ahora toca otra cosa. Estudiar Lengua y Literatura Españolas por placer, con el doble objetivo de disfrutar y de aplicar lo aprendido a convertirme en escritor.

Con esto me pongo en cuanto acabe de escribir este artículo el Diludia

Creo que Diludia es un buen lugar para compartir lo que voy aprendiendo con este enfoque, lo que voy extrayendo del grado de Lyle para la escritura creativa, así que prometo dedicar algún artículo precisamente a esto, a contaros mi experiencia. También me valdrá, por qué no, para reflexionar, con buenos fundamentos, sobre qué debería realmente contener un grado de escritura creativa en España.

Comentarios

Imagen de Joseto Romero

El 17 de marzo de 2016, solo unos días después de que publicara esta entrada, salío este otro artículo en web sobre el mismo tema:

http://www.yaconic.com/los-escritores-no-se-forman-en-la-universidad/

Me lo pasaron los compañeros de Verbo Azul por Facebook. La reflexión que plantea es interesante, pero no pude evitar hacer una crítica. Copio aquí tal cual lo que respondí en Facebook:

Hay cosas con las que sí estoy de acuerdo: un escritor necesita muchas cosas que no son formación, que no pueden estudiarse, un título universitario por sí mismo no convierte a la persona en escritor. Vale. Pero hay dos puntos fundamentales para criticar el artículo. El primero, ¿por qué la Universidad debe estar enfocada a formar profesionales que ganen dinero con lo que han estudiado? Olvidamos que el objetivo de la Universidad es enseñar, no formar mano de obra. Un estudiante con un título universitario adquiere conocimientos y habilidades que le dan, en esencia, más libertad, opciones, ya que puede decidir en qué aplica su talento. Alquilar ese talento y esas habilidades por horas a una empresa es solo una de las cosas que puede hacer. Pero, ¿qué pasa si alguien quiere aprender escritura creativa porque quiere escribir y le da exactamente lo mismo vender o no, publicar o no, trabajar en una empresa por ejemplo como guionista o no? Si uno busca aprender, el título en sí le importará poco, pero sí perseguirá el conocimiento. Uno puede estudiar cocina aunque no pretenda trabajar de cocinero. El otro punto a destacar es que, leyendo el artículo, parece que para ser escritor importan más las vivencias que las habilidades para escribir. Falso. Entonces, ¿para ser un pintor importan más las vivencias que saber pintar? Las vivencias importan mucho, pero no te diferenciarán de otros millones de personas que también acumulan vivencias suficientes como para escribir. Yo estoy convencido de que todos llevamos, al menos, una novela dentro. Pero muy pocos saben escribir. Escribir literatura, digo. Hay mucha técnica debajo, hay que estudiar. Sí, estudiar. No vale con la inspiración o con un trago de absenta. Y estudiar incluye practicar mucho. En ingeniería es así, uno hace cientos de horas de prácticas en la Universidad. En un MBA de negocios uno también suele hacer un plan de negocio de una empresa, pero no necesariamente monta la empresa ni mucho menos sale adelante en el mercado, pero cualquiera confía en que alguien con un MBA conoce ciertas herramientas y tiene ciertos conocimientos. Estoy seguro de que alguien con un título universitario de escritura creativa dará mil problemas menos a un editor. En fin, muy interesante reflexionar sobre ello.

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