Cómo llegar a los 100 posts y seguir con ganas de más blog

Con motivo del cambio de 2015 a 2016, publiqué el típico post de balance del año anterior y propósitos literarios para el nuevo. En aquella entrada, confesaba que esta web de Diludia aún tenía varias mejoras por implementar, que me había enfocado en el contenido y no tanto en hacer una web más vistosa o funcional. Vale, reconozco que lo mío no es la estética ni el diseño, y lo tengo tan asumido que ni siquiera me planteé propósitos en ese sentido: para 2016 incluí sólo objetivos muy pegados a la escritura, lo principal y más importante de todo.

Sin embargo, no puedo evitar cacharrear de vez en cuando y meterme en las tripas de esta web. Esa manía friki se ha juntado con que este mismo artículo que tocaba redactar sería el número 100 que publico en Diludia (sentíos libres de proyectar  confeti, palmaditas en la espalda o aplausos imaginarios). Y, ¿es buena idea hacer algo especial para celebrar el post número 100? ¿qué puedo contar? Se me ocurrió dar un repaso a las temáticas que más han aparecido en el blog en función de las etiquetas o tags. Es, además, un ejercicio sorpresa también para mí, porque normalmente incluyo las etiquetas tal cual, según el run run del artículo que acabo de escribir, y sin tener en en cuenta una lógica de etiquetado coherente a lo largo de todo el blog (sí, categorizar el contenido es una de mis asignaturas pendientes, los gurús y mentores del blogging se estarán llevando las manos a la cabeza). Así que he creado una lista de tags que podéis ver en el lateral izquierdo de la web (o abajo si lees en versión móvil) y que se actualizará automáticamente con cada nueva entrada o actualización. Lo que me he encontrado, a día de hoy, lo copio a continuación, esto además no cambiará sino que se quedará aquí fijo. Ahí va el listado, que descubro por sorpresa a la vez que vosotros:

Si es la primera vez que te acercas a Diludia, o si te preguntas de qué trata exactamente este blog, creo que esta colección de etiquetas es de bastante ayuda.

Reina el cuento del mes, una de las secciones que más satisfacciones me ha dado en Diludia. La idea de publicar un cuento cada mes de un autor invitado funcionó durante muchos meses, pero finalmente vi que se me agotaban las colaboraciones más naturales y lo convertí en "cuentos invitados", colaboraciones ya no ligadas a una periodicidad mensual. Lo detallé en este artículo.

Aparecen también en esta nube de tags las secciones de Diluditeca, sobre reseñas literarias, y Diludisfera, sobre reseñas de blogs que inicié hace poco. Son dos apartados de Diludia que me gustan mucho y que seguiré desarrollando poco a poco. Es probable que también reúna las hipótesis literarias en una sección propia, que me parecen muy divertidas (además de ejercicios interesantes).

Esta nube de tags contiene una serie de nombres propios: Juan Miguel Lorite, Raúl Yebra, Goizeder Lamariano, Alberto García Gómez, Ana Garrido, Ana Katzen, Juan José Alcolea, Vicente Haya, Paola Santagostino y Laura Gallego. Todos escritores que he tenido el gusto de leer. Algunos, además, son amigos.

Verbo Azul y la revista de La Hoja Azul en Blanco aparecen también destacados, y es que son dos de mis principales pilares en esto de la literatura.

La nube la completan un montón de conceptos muy interesantes: elige tu propia aventura, que incluso desde antes de ingresar en la asociación Dédalo de ficción interactiva aparece apliamente en Diludia (¡claro! ¡si me crié con esos libros!); también el concepto de Universo de Ficción y ciertos géneros como los haikus o los microrrelatos y, sobre todo, los cuentos. Sí, la etiqueta "novela" todavía no ha asomado, y la de "cuentos" seguirá creciendo sin duda.

Variedad. Para mí esa ha sido la clave para llegar a los cien posts. Y me refiero a llegar cuerdo y fresco, abordando cada nuevo artículo con ganas e ilusión y sin convertir el mantenimiento con vida del blog en una tortura o esclavitud. Variedad y una clara filosofía de "no pasa nada por no publicar una semana".  Aunque todos giran en torno a la literatura, algunos lo hacen desde un punto de vista de escritor, otros como lector, crítico, fan curioso que se hace preguntas, blogger o internauta, incluso a veces me aventuro a dar consejos sobre escritura. ¡Y no olvidemos los cuentos de autores invitados! Aportan variedad, sin duda. Otra clave para mí es que, en realidad, muchos de los artículos son reflexiones reales que me rondan, que lo hacían antes de comenzar el blog y aparecen nuevas. No puedo evitar preguntarme si, por ejemplo, es cierto que se escribe con más verbos y menos adjetivos desde que hay televisión, o cómo continuar un cuento que tengo ideado a medias, o qué pasó con la cibra y la cubra si ya existen la cabra, la cebra o la cobra, o qué me ha parecido el último libro que he leído, o muchas cosas de las que aún no he hablado y tendré que soltar algún día, como lo interesantes que resultan los grimorios, para qué puede convenir usar heterónimos, cómo construir una ficción interactiva y convertirla fácilmente en una app para móvil, la experiencia de ganar el NaNoWriMo (tengo que ganarlo antes, claro), si los wloggers se podrán caracterizar por un canon literario propio, o muchas otras. Son temas en los que pensar que no puedo evitar, que jugaré a darles vueltas tenga o no tenga un blog. Tener que aterrizarlos en artículos para Diludia me ayuda a ordenar los pensamientos, racionalizarlos y obtener conclusiones útiles. Probablemente no siempre consiga transformar un ovillo de pensamiento enmarañado en un hilo rectito y fácil de seguir, así que perdonad si hay artículos raros, ya sabéis por qué.

En conclusión, aquí dejo la foto de mi nube de tags tras haber escrito 100 artículos en el blog. Hay un buen puñado más que no se muestran por ser etiquetas que sólo he utilizado una vez, pero quien tenga curiosidad puede ver la nube completa en este enlace. Estoy seguro de que esta familia de etiquetas de Diludia evolucionará con el tiempo y puede ser interesante fijarse en cómo lo hace.

 

Imágenes tomadas de Pixabay bajo licencia de dominio público CC0. (1) Un número 100 que es, entre otras cosas, par, abundante y número de Leyland, y que a simple vista podría ser binario pero aquí significa cien. (2) Nube de evolución a modo de metáfora (simplona, lo reconozco), veremos como evoluciona la nube de tags.

 

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