Diluditeca: "Mujeres"

 

En la presentación de Mujeres, muy bien acompañado

En la Diluditeca he comentado novelas y libros de todo tipo: recopilatorios de cuentos, teatro, infantil, ciencia ficción, fantasía, literatura medieval y hasta ficción interactiva. Hoy, por primera vez, traigo poesía.
Se trata de Mujeres, un libro de Juan José Alcolea publicado por la editorial Lastura en su colección Alcalima, especializada en poesía.

Aunque es la primera vez que traigo una obra en verso a la Diluditeca, no es la primera vez que traigo a su autor a Diludia. A finales de 2014 Juanjo me prestó un texto, “La princesa”, para la sección de “El cuento del mes”.

Juanjo es una pieza clave en mi vida literaria. Lo conocí en el ámbito de la Casa de la Cultura de Alcorcón cuando yo aún era un adolescente al que le gustaba escribir y él comenzaba a destacar con fuerza como poeta, avalado por algunos premios notables. Más tarde, a principios de este milenio, coincidimos en Verbo Azul y no hemos dejado de hacer cosas juntos, como trabajar en la revista literaria “La hoja azul en blanco”, compartir caseta también con otros compañeros en algunas ediciones de la Feria del Libro de Alcorcón, preparar recitales (aunque yo he estado más veces como espectador que encima del escenario o detrás de la organización), o grabar juntos para el especial de poesía que hizo “A voz en cuento” con Verbo Azul.

El doce de marzo recibí un email de Juanjo: en un mes, el doce de abril, publicaba su nuevo libro, y me proponía que yo lo presentara junto a él.

Por supuesto, le dije que sí.

La poesía es un género que leo poco comparado con otro tipo de libros, lo reconozco, pero es también un género que disfruto mucho. Si dibujara mi dieta literaria personal en un esquema de pirámide alimenticia, para mí la poesía serían los dulces, situados en la cúspide: un placer a tomar en poca cantidad. Y a tomar por todo lo alto: la poesía me encanta en forma de recital, lo que puede equivaler a salir a tomar un postre dulce a un restaurante con estrellas Michelín.

La lectura de Mujeres ha sido diferente no sólo porque la poesía esté en minoría entre mis libros y eso le dé un carácter singular, sino también porque es el poemario de un amigo y porque iba a crear un vínculo especial con este libro al estar encargado de su presentación.

El libro es un homenaje a cinco mujeres muy importantes en la vida de Juanjo y en su obra como poeta. Mujeres a la vez artistas y musas que yo también tengo la suerte de conocer, cómplices literarias de primera magnitud, con las que he compartido y comparto buenos momentos a través sobre todo de Verbo Azul. El poemario en su conjunto es excelente. No en vano, fue el ganador del XIX Certamen de Poesía “Ciudad de Arahal” 2015, y la edición presentada en Lastura ha sido revisada y ampliada. Mujeres no solo cumple con creces con la calidad esperada en una colección de poesía tan bien elaborada, sino que desborda en originalidad, profundidad y generosidad.

Además de mi lectura silenciosa, atendí desde un lugar privilegiado a la lectura en vivo que incluyó la presentación del pasado doce de abril. Abrí el evento con una intervención que, tengo que decir, disfruté preparando y creo que el público también disfrutó. He hablado muchas veces en público, desde que tuve un accésit en un premio con unos 18 años y me tocó leer con cierto punto de nervios en la ceremonia de entrega de premios, hasta en decenas de ocasiones ya por motivo de trabajo, con audiencias muy variadas. La presentación del libro de Juanjo ha sido, sin duda, una de las veces que más a gusto me he encontrado detrás de un micrófono, además de bien acompañado, con Lidia, la editora, a un lado, y con el propio Juanjo al otro. La lectura de poemas posterior, planteada como un diálogo entre un Juanjo autor y algunas de las mujeres homenajeadas fue mágico.

Ahora Mujeres es parte de la Diluditeca y de mi biblioteca dedicada, los libros más especiales de mis estanterías. Pero incluso destaca más aún: es el libro de un amigo, el que presenté con él, el dedicado a cinco mujeres cercanas también para mí, el que he disfrutado tanto leyendo y escuchando, y al que, seguro, volveré de vez en cuando.

 ¡No podía faltar mi pose habitual de Diluditeca!

 

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