Alberto García Gómez

Aguatierra

 

Me llamo Irene y hace ya dos años que llegué aquí. Al principio no entendía nada; todo era parecido y todo era distinto.

Aún recuerdo aquel día en el que, al salir del trabajo, decidí dar un paseo por el bosquecillo que había a las afueras de mi pueblo. Caminaba distraída, pensando en el futuro, pensando en si encontraría el amor o, ¿por qué no?, si el amor me encontraría a mí.

Lo que encontré fue esa dichosa grieta en el suelo, escondida entre unos matojos y un grupo de grandes rocas de granito. De no ser porque me aparté del camino persiguiendo a una ardilla, como hacía cuando era una niña, no habría tropezado y rodado hasta debajo de aquel árbol. Al ponerme en pie, me golpeé la cabeza con una rama, caí de espaldas y, un segundo después, ya estaba en vuestro mundo.

«¿Está bien? ¿Puede oírnos?». Desperté con una suave caricia. Abrí los ojos y vi a dos hombres que me miraban preocupados.

Por lo visto aquí a ese deporte lo llaman «espeleología», en mi mundo lo llamamos andacuevas, pero el concepto es el mismo. Los dos hombres lo practicaban cuando me encontraron dentro de la gruta. En un principio pensaron que me había adentrado en ella, sola y sin el equipo necesario. Cuando les conté lo que me había ocurrido, pensaron que el golpe me había afectado a la razón.

Me montaron en su «coche» y me llevaron al «hospital». El idioma era prácticamente el mismo, pero desde el primer momento me di cuenta de que ya no estaba en casa. En mi mundo un «coche» es un mueveloz y un «hospital» es un sanadero. No entendía el porqué de esos nombres, me parecían raros y que no tenían ningún sentido.

Pero cuando me quedó claro que todo era distinto fue al entrar en ese «hospital».Nadie creía lo que les contaba, les rogué que me dejasen explicárselo a algún escuchador. Los escuchadores te creen primero y dudan después, y no al revés, como los adultos.

Diluditeca: "Casting exprés"

Luci no encuentra trabajo y a su novio Teo le han rechazado como profesor en un nuevo programa de baile de la televisión. Los problemas económicos y la monotonía del día a día empiezan a hacer mella en su relación.

Así resume la sinopsis oficial de “Casting exprés” lo que ocurre en los primeros segundos de esta obra de teatro. Después, no tarda en aparecer la palabra “pistolas”.

El teatro es para ser visto, desde luego. Pero eso no quita que también sea un placer leerlo. He tenido la suerte de asistir a varias representaciones de la compañía TPC teatro, probablemente a todos sus montajes, y los he disfrutado siempre por partida doble. Primero, porque son un grupo lleno de energía que realiza grandes trabajos en escena. Y segundo, porque es una gozada ver a Alberto y José Luis actuar, mis amigos del barrio, de tantos años, con una trayectoria larguísima en esto de realizar sus propios montajes. ¿Cuánto tiempo hace que empezaron a rodar sus primeros cortometrajes? Ni me acuerdo. Lo hacían todo: guión, grabación, dirección, actuación, sonido, efectos especiales y post producción... Hasta grabarlos en DVD o publicarlos en Internet. Alguna vez les he echado una mano, sobre todo cuando era una afición aún no profesionalizada.