hipótesis fantástica

El verano y las estrellas

El verano trae muchas cosas buenas además de, por supuesto, las vacaciones. Es una época del año marcada por el calor que invita a dormir la siesta o refugiarse del sol a medio día, y a dar paseos o salir a la terraza de noche. Y mirar al cielo.

Quien más quien menos suele disponer de unos días de vacaciones en verano. Entre los principales destinos sigue estando el rural, el pueblo de los padres o los abuelos, o cualquier otro lugar alejado de ruidos y luces urbanas. Lugares donde la noche es realmente oscura, en los que los urbanitas nos sorprendemos de cuánto es capaz de iluminar una luna llena o de la densa negrura que acompaña la luna nueva. Es una gozada, en las noches más cerradas, mirar a las estrellas. Algo tan cotidianto para muchos resulta sin embargo fascinante para los insectos urbanos como yo. Por eso considero el verano especialmente apropiado para dedicar a las estrellas. Siempre resulta agradable el mareo que produce pensar en las distancias que nos separan de esas bolas de gas, o en su enorme cantidad, más numerosas que todos los granos de arena de una playa. Imaginar qué hay más allá de nuestro planeta es un paso bastante natural, y aterrizamos así en la ciencia ficción. Hace ya dos años hablé en Diludia del concepto de ciencia ficción activa. Entonces hablé del proyecto SETI@home. Desde entonces, he seguido escuchando el firmamento en busca de señales de radio inteligentes. Hoy por hoy, mi principal dispositivo para esta búsqueda no es otro que mi teléfono móvil, con la aplicación de supercomputación distribuida BOINC de la Universidad de Berkeley. Cuando he tenido ocasión, también he seguido algunas noticias científicas.

Ciencia ficción activa

¿Somos los únicos seres inteligentes en el Universo? ¿Qué pasaría si encontráramos una civilización fuera de nuestro planeta? Estas preguntas pueden plantearse tanto desde el punto de vista científico como del literario. Hoy día vivimos en una sociedad apasionante que nos permite hacer ciencia ficción activa para buscar respuestas a cuestiones como estas.

La técnica de la hipótesis fantástica cosiste básicamente en crear un cuento o novela en respuesta a la pregunta “¿Qué pasaría si…?” Podemos plantearnos cuestiones de todo tipo: ¿qué pasaría si los árboles hablaran? ¿qué pasaría si los juguetes cobraran vida? ¿qué pasaría si Hitler hubiera ganado la Segunda Guerra Mundial? Responder a estas preguntas, abiertas y sugerentes, puede dar lugar a cientos de ficciones. Por supuesto, en ciencia ficción la hipótesis fantástica es de lo más natural: los científicos plantean a diario cientos de preguntas. Podemos intentar resolverlas como escritores, inventando las respuestas mediante fantasía, o como investigadores, encontrando soluciones mediante el método científico.

Pero, ¿cómo conseguir un buen cuento o novela con la técnica de la hipótesis fantástica? Aparte de plantear una pregunta verdaderamente sugerente, es útil vivir la pregunta de la forma lo más real posible, creernos la pregunta  para obtener respuestas fantásticas bien enfocadas. Pongamos un ejemplo: considera la hipótesis “¿qué pasaría si fuera rico?”. Seguro que se te ocurren muchos caminos interesantes a modo de respuesta. Después, compra un décimo de lotería y hazte la misma pregunta. Seguramente encuentres respuestas mucho más concretas y enfocadas que la primera vez.