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De acampada creativa

La banda de metal finlandesa Nightwish nació en 1996 durante una noche de acampada. Este tipo de noches al aire libre, rodeado de naturaleza y oscuridad, invitan también a compartir viejas historias, leyendas o cuentos de todo tipo. ¿Qué mejor escenario que la noche, las estrellas y el cri-cri de unos grillos para sumergirse en la fantasía?

Este mes de julio estoy de acampada. Una acampada creativa y dedicada precisamente a la literatura: el Camp Nanowrimo. Por supuesto, es una acampada virtual que ocurre en internet, una especie de retiro para escribir, aunque sea un retiro efímero de solo unos minutos al día. En el Camp Nanowrimo, uno se aísla de la realidad cotidiana junto con unos compañeros de acampada también escritores. Así, incluso una tarea solitaria como sacar adelante novelas o cuentos adquiere una componente social muy agradable.

La ficción digital o el fin de las trilogías

 

La trilogía, una saga literaria compuesta por tres libros o volúmenes, se ha convertido por derecho propio en uno de los formatos editoriales por excelencia, especialmente en el género fantástico. Podríamos dar decenas de ejemplos, como “El señor de los anillos” de J.R.R. Tolkien, “El señor del tiempo” de Louise Cooper, “La materia oscura” de Philip Pullman o “Memorias de Idhún” de Laura Gallego, por citar algunas, y otras de géneros no fantásticos como “Millenium” de Stieg Larsson o “Cincuenta sombras de Grey” de E. L. James.

Más allá de las trilogías, muchas series de novelas superan los tres volúmenes y pueden alcanzar cinco, como en la saga de Ender de Orson Scott Card, siete como en Harry Potter de J. K. Rowling, o los increíbles treinta y tres libros de las crónicas de Gor del escritor John Norman.

Me dejo por supuesto muchos otros ejemplos en el teclado, pero, ¿por qué cuento todo esto?

Yo ya estaba habituado a mi lector de ebooks: tinta electrónica, ligero y con memoria para albergar miles de universos dentro. Pero recientemente llegó a mis manos una trilogía en formato papel, “Príncipe de nada”, de R. Scott Bakker. Disfruté durante varias semanas inmerso en sus páginas, llevando conmigo siempre alguno de los volúmenes para leer en el metro de camino a la oficina, estación tras estación. En algún momento recordé mi lector de ebooks y pensé, ¿será esta la última trilogía que leo en papel?

Un pensamiento es siempre una semilla, aquella pregunta germinó y empezó a crecer y me hizo cuestionarme la verdadera necesidad de trocear la ficción en volúmenes.