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Un casting en el metro

 

¿Necesitas personajes para tu cuento o novela? Puedes, por supuesto, crearlos de cero... o tomar la alternativa proactiva y muy divertida de salir a buscarlos. Uno de mis lugares favoritos para buscar personajes es el transporte público.  Si estamos condenados a desplazarnos a diario al trabajo, una buena forma de aprovechar el tiempo del viaje es realizar nuestro propio casting en el metro. ¿Te animas? Yo he utilizado esta técnica realmente para mis escritos, con algunos buenos resultados. Veamos cómo.

Lo primero que debemos tener en cuenta es que un escritor está siempre trabajando en sus cuentos y novelas. La escritura no se restringe a momentos de inspiración ni se confina en un despacho o escritorio, sino que transcurre continuamente dentro de nuestra cabeza, se agita incluso durante los momentos más anodinos de nuestra vida cotidiana. Un escritor busca tramas, personajes, escenas, metáforas, diálogos y elementos válidos para sus textos mientras pasea, trabaja, cocina, mira la televisión, barre, hace deporte, friega los platos, cambia un pañal o viaja en metro.

El metro es un lugar especialmente propicio para buscar personajes por una simple cuestión de fuerza bruta: está tan concurrido que en un viaje de apenas media hora habremos podido cruzarnos con decenas de personas. Esta abundancia nos permite imaginar personajes y sus historias a partir de la observación de las personas reales con las que compartimos vagón o andenes. La inmensa variedad en sexo, edad, raza, complexión, voces, indumentaria, actitudes y rostros que desfilan por el metro nos permite hacer un casting en toda regla.