obsolescencia

Ficción en la era del smartphone

Una tablet para Homer

La mayoría de nosotros llevamos un smartphone o teléfono inteligente en el bolsillo. Estamos tan habituados a ello que cuesta creer que, como tales, sólo existen desde 2007 o 2008. La tecnología avanza muy rápido y nuestra capacidad de adaptarnos a ella también. Pero las adaptaciones en ficción no son tan rápidas. Algunos casos excepcionales como los Simpsons muestran una evolución muy interesante: podemos ver cómo los personajes amarillos pasan de un televisor de rayos catódicos a una pantalla plana panorámica o cómo aparecen paulatinamente consolas, ordenadores portátiles, tabletas y smartphones (un artículo sobre esto puede leerse en este enlace). Pero novelas y cuentos son mucho más estáticos. Corremos el peligro de que historias escritas tan sólo hace diez años hayan quedado anticuadas porque los personajes no tenían smartphone. Estoy ahora mismo revisando algunos cuentos que escribí entre 2001 y 2005 y, aunque por lo general son absolutamente válidos, he encontrado algún pequeño signo de obsolescencia que me ha llamado la atención. Estoy preparando algunos de ellos para editarlos en un libro y me pregunto, ¿son vigentes? ¿puedo incluirlos como cuentos contemporáneos o tendré que presentarlos como textos de la década pasada?