openoffice

Pídele un procesador de textos a los Reyes Magos

Los procesadores de textos más utilizados y célebres, como Microsoft Word u OpenOffice Writer, son herramientas tremendamente potentes. Aunque son de propósito general, tienen un foco especial para utilización en oficina.

Llevo años usando Microsoft Word tanto para estudios como en el trabajo. También, por supuesto, para escribir literatura. Es un software con el que me siento muy cómodo, conozco las funcionalidades principales y un buen número de las avanzadas y me permite ponerme a la tarea de escribir casi inmediatamente.

Pero estoy cambiando.

Desde que redacté “Las Aventuras de Kai” en 1999, mi última obra de cierta longitud, he llenado cientos de páginas de literatura, pero todas en proyectos de extensión muy corta. Como sabéis, uno de mis propósitos literarios para 2015 es escribir una novela. La intención ya la tenía desde 2014 y entonces fue cuando me comencé a plantear la utilización de un procesador de textos enfocado a la escritura de novelas. Una pequeña investigación me llevó rápidamente a OpenOffice y su primo hermano LibreOffice, y a otras alternativas como yWriter, Scrivener o incluso LaTeX.