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Diludisfera: www.anakatzen.com

Si un día viniera un dictador implacable que restringiera Internet y nos limitara a poder vistar nada más que diez blogs, el de Ana Katzen sería uno de los que elegiría. Incluso si sólo pudieran ser cinco, estos "monólogos y delirios de una escritora novel" seguirían en mi lista.

Imagen del blog de Ana Katzen capturada hoy mismo

¿Con qué escribes?

Seguramente vosotros también os sorprendisteis cuando se hizo público que George R. R. Martin, autor de éxito con “Canción de Hielo y Fuego”, escribe en un viejo ordenador que corre nada menos que el veterano sistema operativo MS-DOS y usa el procesador de textos WordStar 4.0.

Era lo que había a principios de los años noventa, cuando empezó a escribir su saga. Seguramente Martin se sienta cómodo con ese equipo tan antiguo, por hábito y quizá también porque muchas de las funcionalidades adicionales de los procesadores de texto modernos tienen más que ver con el trabajo de editor que con el de escritor. Otro punto a favor es la falta de distracciones: se trata de un ordenador dedicado a la escritura, no tiene ni siquiera conexión a internet. Por eso no me parece tan rara la elección de este autor.

Navegando por distintas webs de wloggers, uno rápidamente llega a la conclusión de que los escritores de hoy en día valoran enormemente los entornos sin distracciones que favorecen la concentración, un software dedicado a la creación literaria, monitor y teclado cómodos y, según el caso, la portabilidad. En general, hay ciertas coincidencias con Martin. Realmente algunos comentan que desconectan internet cuando escriben, y no he visto a ninguno que hable de la necesidad de tener un procesador último modelo.

Pídele un procesador de textos a los Reyes Magos

Los procesadores de textos más utilizados y célebres, como Microsoft Word u OpenOffice Writer, son herramientas tremendamente potentes. Aunque son de propósito general, tienen un foco especial para utilización en oficina.

Llevo años usando Microsoft Word tanto para estudios como en el trabajo. También, por supuesto, para escribir literatura. Es un software con el que me siento muy cómodo, conozco las funcionalidades principales y un buen número de las avanzadas y me permite ponerme a la tarea de escribir casi inmediatamente.

Pero estoy cambiando.

Desde que redacté “Las Aventuras de Kai” en 1999, mi última obra de cierta longitud, he llenado cientos de páginas de literatura, pero todas en proyectos de extensión muy corta. Como sabéis, uno de mis propósitos literarios para 2015 es escribir una novela. La intención ya la tenía desde 2014 y entonces fue cuando me comencé a plantear la utilización de un procesador de textos enfocado a la escritura de novelas. Una pequeña investigación me llevó rápidamente a OpenOffice y su primo hermano LibreOffice, y a otras alternativas como yWriter, Scrivener o incluso LaTeX.