técnicas narraticas

Arquetipos de mundos de ficción

 

 Imaginar es algo más o menos así

 

Te propongo un reto: vamos a imaginar mundos de ficción.

Primero, piensa en un mundo de fantasía medieval. Puedes coger un papel y anotar las características y elementos que se te ocurran: personajes, objetos, criaturas, acontecimientos, paisajes… lo que tú quieras. Dedícale unos minutos.

¿Qué has obtenido? Seguramente hayas apuntado cosas como magia o dragones o imaginado batallas épicas, armas legendarias, héroes o luchas entre el bien y el mal. Estoy convencido de que, si este ejercicio lo hacemos con cientos de personas, encontraremos muchas coincidencias en las respuestas porque compartimos un determinado corpus común de elementos relacionados con la fantasía medieval, fruto de nuestro propio conocimiento de la Historia que hemos aprendido desde el colegio, películas, libros y grandes referencias como las leyendas y adaptaciones del rey Arturo, El Señor de los Anillos, Canción de Hielo y Fuego u otras muchas. Podríamos decir que esta serie de factores comunes que crean la idea de fantasía medieval en la consciencia colectiva conforman un arquetipo.

Los arquetipos de mundos de ficción son muy útiles porque permiten que un lector entre en contexto con apenas unas frases. Si digo lo siguiente:

El placer de escribir (11-15)

 

Sigo trabajando detenidamente, fascículo a fascículo, el curso “El placer de escribir”. Como sabéis, mi estudio va más allá de la mera lectura de cada entrega: incluye un primer vistazo rápido y a continuación una lectura detenida. Después, tomo un cuaderno y dibujo esquemas, escribo resúmenes y anoto reflexiones propias que añaden mi punto de vista y, en ocasiones, amplían lo aprendido. Para todo esto, suelo realizar una nueva lectura de partes seleccionadas del fascículo. Además, por supuesto, cumplo con las actividades propuestas a modo de deberes: este es uno de los puntos más interesantes porque lo hago con la novela que estoy ideando en mente, aplico los ejercicios sobre algo concreto y así voy creando fichas de personajes, ensayando distintos tipos de narrador o probando ideas sobre una misma historia.  Aunque los textos que escriban seguramente no formen parte de la novela definitiva, su construcción me ayuda a estar en contexto y a perfilar la trama. Como última actividad, cada cinco lecciones escribo un artículo en Diludia comentando la experiencia de realización de este curso. Hoy traigo los comentarios correspondientes a las lecciones 11 a 15.

El curso continúa inmerso de lleno en los conceptos principales de la narración. Lo agradezco. Intuyo que esta etapa del curso tiene más complejidad que otras por venir, y  a estas alturas uno ya se ha hecho a la idea de que escribir es un verdadero trabajo. Muy satisfactorio, sí, pero un trabajo en el que cuentan mucho tanto la dedicación como la técnica, el uso consciente de los distintos recursos y herramientas, y que la inspiración no es por sí sola suficiente como motor para una novela. Los fascículos estudiados en este bloque son: