Twine

El Último Refugio en Twine

 

¿Habéis probado ya Twine? Yo sí. ¿Para qué vale? Aunque aún no lo he investigado en profundidad, diría que para escribir hiperficción explorativa con texto y elementos multimedia. Por decirlo de otra manera, hiperficción explorativa es ficción al estilo de “Elige tu propia aventura”, y los elementos multimedia son esos a los que ya estamos tan acostumbrados en Internet de imagen, sonido y vídeo. En definitiva, Twine es una herramienta estupenda para crear historias, que entiende perfectamente lo que es la ficción en la era de Internet.

Desde que volví de la Feria del Libro de Londres tenía ganas de probarlo. Una buena manera de ver qué es Twine capaz de hacer es probando y viendo algunos resultados. He creado una prueba que podéis ver directamente desde un ordenador conectado a Internet a través de este enlace: http://diludia.com/twineries/el_ultimo_refugio.html

Aunque Twine es una herramienta sencillísima, tengo que reconocer que he invertido varias horas en crear ese ejemplo, pero hay que tener en cuenta varios factores. La primera vez que se utiliza algo, se tarda, porque hay que aprender. El primer texto de Word tarda en completarse, porque podemos pasar minutos y minutos navegando por las opciones de los menús hasta encontrar lo que queremos. Igualmente en Twine uno puede gastar más o menos tiempo aprendiendo a utilizarlo mientras crea una historia. Yo me he empeñado en utilizar imágenes y en introducir sonidos, y eso lleva un ratito. Además, no sólo he creado la historia en mi ordenador, sino que la he subido para que esté disponible en Internet para cualquier persona del mundo, y eso añade unos minutos más a la puesta en marcha.

Historias inconclusas en la feria del libro de Londres

Esta semana el trabajo me ha llevado a la Feria del Libro de Londres. Eso incluye algunas cosas tediosas como pasar horas en aeropuertos, avión, metro con su “mind the gap”, o tirando de una maleta con ruedas. Pero el viaje también incluía cosas buenas, como un espléndido tiempo soleado en la capital inglesa o compartir café y reuniones con socios agradables en un ámbito de sumar tecnología y libros, que para eso habíamos ido a la feria.

Este tipo de viajes a veces dejan unas horas de total libertad, y en esta ocasión me encontré con un par de horas libres de compromisos y reuniones que pude utilizar a mi antojo en la feria. Elegí asistir a una ponencia con un título muy sugerente que podríamos traducir como “historias inconclusas: narrativa interactiva y texto en juegos”. Atractivo, ¿verdad? Lo sorprendente es que la feria de Londres estaba plagada de ponencias del mismo estilo. Esta me atrapó y allí me vi sentado, escuchando a personas totalmente desconocidas para mí pero tan interesantes como el encargado de adaptar los libros de J.K. Rowling a un videojuego.

Hubo tres conceptos geniales que aprendí en este seminario: la interactividad como el elemento diferencial entre la escritura para videojuegos y la escritura tradicional, las grandes oportunidades que tenemos hoy en día de crear juegos interactivos basados en texto y la diferenciación entre las facetas de creador de ficción y redacción que los escritores suelen aunar.