writing-of

El príncipe poeta

Los cuentos de hadas tienen una estructura muy determinada que permite a un escritor diseñar su  propio método para inventarlos. Siguen ciertas reglas y pautas que los convierte en textos casi matemáticos. Por esta razón, redactar un writing-of de un cuento de hadas resulta de lo más natural. En mayo de 2014 escribí “El príncipe poeta”. Os presento el post de hoy como su writing-of.

“Cómo escribir un cuento e inventarse cientos” es un libro de la psicóloga Paola Santagostino en el que explica, entre otras cosas, cómo inventar cuentos fantásticos para niños. Descubrí este libro hace años en una biblioteca pública de Alcorcón, y he de reconocer que la portada era irresistible, ¡qué colorido! Lo cogí prestado y su lectura me encantó. Por aquel entonces yo ya conocía las funciones de Propp y me había planteado distintas opciones para aplicarlas a la creación literaria, muchas de ellas con un ordenador de por medio. El libro de Paola Santagostino es extremadamente sencillo y propone varias fórmulas para inventar cuentos con el centro puesto más en los niños que en sesudos escritores conocedores de las funciones de Propp.

Writing-of

En el mundo del cine son habituales los making-of, documentales que muestran lo que ocurre tras las cámaras y describen cómo se hizo una determinada película. El concepto aplica también a las series de televisión. Sin embargo, no es algo que se use en absoluto para literatura. ¿Por qué no iba a tener una novela su propio documental acerca de cómo se hizo? Propongo en este post acuñar y popularizar el concepto de writing-of para novelas, análogo al making-of de las películas.

En 2001 publiqué mi primera obra con la asociación literaria Verbo Azul, en la colección llamada "Cuadernillos de Alcorcón". Se trataba de un relato corto, "Linda Pituitaria", que contenía, además del cuento en sí mismo, una sección adicional que llamé "desnudando a Linda". En esta sección expliqué, con todo detalle, el proceso de creación del cuento. Aquel cuadernillo me valió un premio a la creatividad y, sobre todo, la satisfacción de haber publicado algo original, de haber creado de manera absolutamente consciente una obra que incluía un relato y su correspondiente cómo se hizo.

"Desnudando a Linda" era un texto incluso más largo que el propio cuento de "Linda Pituitaria": alrededor de mil cuatrocientas palabras de documental frente a unas mil de cuento principal. Pero no me importó en absoluto este desequilibrio porque estaba convencido de que el anexo innovador era verdaderamente interesante para el lector. La sección "Desnudando a Linda" comenzaba así: